Seguía leyendo. Sentía…
Leía. Me desplacé de tiempo…
Sonreía de nuevo. Seguía…
Las pupilas se me dilataban con dos estrellitas. Exhalé profundo a la vez que los contrastes entre lo-que-se-esperaba y lo-que-resultó-ser se conceptualizaban exactamente en dos líneas que corren muy de cerca y al unísono pero no se intersecan,… o en dos círculos que empatizan e interactúan pero no están en el mismo “layer”. Dejé de leer cuando entendí que, por mucho que leyera, sintiera o sonriera, the lines wouldn’t be pushed together, nor the layers would ever blend or even merge.
Inevitablemente, miré hacia atrás y me pregunté cuándo fue el momento en que apareció la fuerza externa que decisivamente torció algún punto indefinido de un trayecto que parecía ir en una sola dirección. No sé si era hacia el Este, el Sur, el Norte o el Oeste,… pero era una dirección. O será que las latitudes y las longitudes son una cosa imaginada para darnos la ilusión de saber el camino y el lugar donde estamos, pero que al final no existen… ¿Es por eso que nos convertimos en náufragos? …
Then it came rushing back at me and slapped me on the face, leaving me with a deaf sound on my ear,… Me quedé sosa.
… Lo cómico de todo es que aún no considero eliminar nada.
