Qué clase de cagá me di ayer. ¿Alguna vez te ha sucedido que está pasando algo que no entiendes bien y, cuando miras bien, la cuestión es contigo? Apuesto a que sí. A mi hermano, por ejemplo, una vez le pasó que empezó a sentir picadas de mosquitos y, cuando miró bien, era que estaba sentado en un hormiguero y que no eran algunas picadas nada más. A mi ex le pasó en otra ocasión que sintió olor a pelo quemado y, cuando sintió bien, era que la cherry de un cigarrillo había caido en su cabeza hasta que le quemó un poco el cuero cabelludo. Hay gente que dicen sentir impactos tan rápidos como los de una bala y no percatarse bien de ello hasta momentos después.
Pues eso me pasó ayer. De momento y de la nada, una batería de radio (walkie-talkie) que tenía en el bolsillo se empezó a sentir caliente, pero no pensé mucho más pues recién la había cargado así que naturalmente iba a estar calientita. De momento me dio olor a quemado y pensé que era el motor de la guagua de pasajeros que se acababa de estacionar cerca de mí, pero cuando empecé a escuchar ese sonidito que hacen las cosas cuando empiezan a quemarse mientras sentía un calor punzante en el huesito derecho de mi pelvis, miré bien y eso mismo: mi pantalón se estaba quemando, corillo. QUE-MAN-DO.
El rush de adrenalina que sentí instantáneamente me hizo meter la mano en el bolsillo y tirar al suelo todo lo más rápido posible: “Puñeta, ¡¿qué se está quemando?! ¿¡Una peseta!? ¿¡Un recibo?! ¿¡Un lighter?! ¿¡Un cigarrillo!? ¿¿Me metí un cigarrillo en el bolsillo?? ¿¿Soy tan anormal pa’ meterme un garet prendío en el bolsillo?? (Tal vez) ¿¡Qué puñeta es?? ¡¡AH, AHH, AHH, ME QUEMO!!”, y ahí salió volando la batería de radio cayendo al piso humeante y derretiéndose…
La miré con los ojos brotaos, la boca abierta y las manos temblando. Una batería. Una batería se estaba quemando en mi pantalón… Cómo carajo. Cómo carajo eso pasó. By the way, ¿ésto no es como que súper peligroso? ¿Estas mierdas no tienen un ácido por dentro bien cabrón? Yo la toqué y me quemé un poco el pulgar,… ¿mi pulgar se va a joder?
- ¿Qué rayos es eso? ¿Esa batería se te quemó en el pantalón? – no le contesté al chofer de la guagua que originalmente pensé que tenía el motor con olor a quema’o, pero por mi cara de cagá nada más, creo que el tipo no requería que le diera explicación.
- Wow, ésto es bien peligroso. Ésto tiene ácido por dentro… Aún se está quemando, míralo. Qué cosa más loca, ¡diatre!
El chofer consiguió un alambre y pudo amarrarla para poder llevármela y entregársela así mismo a la compañía que nos rentó los radios como evidencia. Es de las cosas más locas que me han podido pasar en la vida. Deja que vea a Charlie, le voy a dar mis pantalones de sourvenier.
Aquí unas fotos que tomé por si las moscas de cómo era la batería, cómo quedó, y como dejó uno de mis pantalones favoritos para trabajar:
Así que eso que uno escucha por ahí de que las baterías pueden explotar y nunca pasa, ¡actually pasa!
Entre otros, aquí les dejo un still de una escena para el video musical de Victor Manuel (“Mírame”) en el que la protagonista es nada más y nada menos que la bailadora, compañera de clase de universidad y de UHS, colega y ex-roomate Vivian Bruckman. Sin dar muchos más detalles, tengo que decir que fue una súper sport pues, a pesar que no se sentía muy bien desde la mañana, lo hizo muy bien y lo hizo hasta el final dejando a muchos (colegas y no-colegas) impresionados con su talento flamenquero que no todos saben que tiene. Es una mostra.





por amor al arte. ¡Ja, ditooo…!

Hace un tiempo me daba gracia el cómo un amigo mío creaba un blog para cada cosa que se le ocurría. No lo entendía, realmente. ¿Por qué mejor no lo mantiene todo en uno y ya? Eso era lo que yo siempre hacía. No sé cuántos blogs he tenido,… creo que Post-Baked sería mi 5to blog, y cuando abrí éste, importé todos mis viejos posts aquí.
Este año me he topado con todo: con uno que me mira con ojos de lujuria, con otro que me perdió el interés de la nada, otro que me robó un dulce beso cuando nadie estaba mirando, otro que se le imposibilitó verme como más que una amiga, otro que piensa que soy la mujer más hermosa que ha visto en su vida, otro quien sencillamente no comparte mi química, otro que piensa que puede ponerme nerviosa, y otro que admite haberse resignado al hecho de que tal vez nunca deje de sentirse enamorado de mí.


En fin, que me parece que el mundo evoluciona mucho y es estimulante tratar de comprender las cosas que suceden desde una justa perspectiva. Pero hay algo que no puedo entender aún. Me refiero al reguero de géneros que se ha desatado apartir de dos cosas tan naturales como lo es el ser hombre y ser mujer. Ya ni
Me topé con su historia por internet hace no mucho apesar de que tiene dos años ya, so probablemente ya ustedes la saben. Pongo en duda su veracidad pues en YouTube se puede encontrar un 


Dejé de prestar atención para fijarme en otros detalles del camino, en los lugares, los atajos, las forma en que las calles que yo conocía se conectaban de formas que yo no conocía, o de esos sectores que tanto hablan y yo ni cuenta. Para mi fortuna, caímos en una calle de cuya existencia no me había percatado hasta hace algunas semanas. Entre el mar de graffitis que parecía tener y el paso prohibido a carros privados, me había causado una curiosidad enorme que no había podido satisfacer hasta ahora. Si hubiese tenido la potestad suficiente, le hubiese ordenado al chofer que se detuviera y me esperara a lo que le tomaba fotos a las paredes que más me gustaban. Pero así no es que funciona el mundo público.







