• ¿Inhumanos?

7 09 2009

Hoy sintonicé el canal A&E para sentarme a ver “Intervention”, uno de mis pocos programas favoritos que veo cuando me acuerdo puedo. En su lugar, me topé con “Hoarders“.

De momento no le presté mucha atención porque el título no me sonaba a nada, aparte de que pensé que, después de que acabara, comenzaría “Intervention”, pero se acabó y empezaron otro nuevo episodio,… and let me tell you, that program is shocking.

Si “compulsive hoarding” no les sonó (como a mí), les cuento que, en resumen, es un desorden en el que la persona que lo sufre le adjudica valor sentimental o un futuro uso a cuanto objeto se encuentre en su hogar ya sea que esté roto, en buenas condiciones, que sea basura, comida, animales, libros, ropa, misceláneos y hasta desechos. Al tener un valor sentimental o un plan para usarlos en “algún momento”, no se deshacen de ellos. Y al no deshacerse de nada, más tarde se traduce en un ever-growing-living-junkyard justo dentro de sus hogares.

Yo no tenía idea de que esta condición podía existir. Siempre pensé que las personas que se permitían vivir en esas condiciones eran personas crónicamente deprimidas o con otros desórdenes que les impedían cuidarse de sí mismos. Y aunque aún no se sabe exactamente si el “hoarding” es una condición exclusiva por sí misma o es un síntoma de otras condiciones, me parece que los “hoarders” no necesariamente lo ven como un estilo de vida problemático o desagradable. Según los pocos episodios que hasta ahora he visto, varios de ellos son presionados por terceros a limpiar y deshacerse de los trastes para poner sus hogares en orden, so pena de ser desalojados o multados por el estado.

Es muy interesante ver y “entender” la relación que tienen estos individuos con sus pertenencias y cómo eso les afecta a ellos mismos (aunque no se den cuenta) y a las personas que le rodean.  Ahora entiendo que he conocido un par de “hoarders” y, contrario a cualquier cosa que yo hubiese podido pensar, es otro mambo: humanos viviendo en condiciones inhumanas a causa de una condición que se sale de sus manos.

Échenle un vistazo los lunes a las 9pm en el A&E (Canal 44).





• Chad

7 07 2008

Me topé exactamente con ésta misma parte unos 10min antes de que empezara el nuevo episodio de “Intervention”, uno de mis shows favoritos (lunes, 9pm por A&E). La dinámica del show es que le piden permiso a alguna persona con conducta compulsiva-autodestructiva para filmar su diario vivir con la excusa de que usarán el pietaje para un documental sobre adicción. Realmente, se trata de un complot en el que la familia, junto a un “interventionist” (¿traducción?), traman un plan de confrontación y ultimátum para tratar de forzar a su ser querido adicto a que tome una decisión final de rehacer su vida de una vez y por todas antes de que sea demasiado tarde, que es precisamente la parte que sale en este video. Lo comparto con ustedes porque, a diferencia de otros episodios, la expresión de este padre me estrujó el pecho bien duro… o no sé si es porque siempre he tenido malas dificultades con ver a un hombre “fuerte” quebrarse… ¿Así de mucho duele ver a un hijo mal?

Lo que me recuerda algo bien nítido que leí:

“Por supuesto, uno cree que sabe del amor hasta que tiene hijos. Cuando uno tiene hijos, uno dice ‘ay, ¿ésto era el amor? Y yo, con tanto llantén y tanta tontería, y ésto es el amor’. Ellos (refiriéndose a sus hijos) no lo saben todavía, ellos creen que saben del amor, pero ya se enterarán…”

- René Monclova

Links:





• “COME ON…!!”

17 06 2008

Si usted no sintoniza A&E (canal 44 en mi televisor), pues vaya preparándose, que lo que sólo pasaba en otros países ahora le podría pasar a usted, principalmente si es un riopiedrense de los diurnos.

Le hago las siguientes recomendaciones:

  1. Ande con suficiente menudo en su carro.
  2. Cuando vaya a depositar chavos en el parquímetro, introduzca primero la moneda de menor valor posible, no una peseta (hágame caso).
  3. Si el parquímetro le come el dinero, no se moleste en reportarlo. Esas maquinitas suelen portarse mágicamente bien cuando un técnico viene a ver qué es lo que anda mal y usted queda como un joseador.
  4. No se resigne marchándose a pie. Mejor mueva su carro. Muévalo.
  5. Le advierto que el que da los boletos no es un uniformado ni anda en patrulla; sólo va armado con una maquinilla portátil, 200 sobres color verde chatré en la nalga, 300lbs de peso encima y a pie.
  6. Vea “Parking Wars” y adiéstrece. Lo va a necesitar.

Mientras tanto, yo seguiré reflexionando sobre cómo 50¢ comidos se transforman en un papel color verde chatré de $35.00 en mi parabrisas, (ó de $50.00 si no lo pago en 30 días).

Irónicamente, ese es mi color favorito.