- Qué es la que, Pop.
- Hola hija, ¿cómo andais?
- Chillin’, ¿y usted?
- Muy bien, hija, muy bien grazias a nuestro Señor Jesucrishto.
- Padre, ¿tiene un breik?
- Posh claro, hija. ¿Qué suzede?
- Na’, me quiero sacar algo del pecho.
- Contádme, pues.
- Padre, no se nota, pero soy una hater de clóset.
- ¿Una qué?
- Una hater de clóset.
- ¿Una jeiter?
- De clóset.
- Una jeiiiter de clóset,… Asumo que con eso dizes que nadie más lo sabe.
- Bueno, no se regodee en su privilegio de cura. Es usted tal vez el 6to en saberlo.
- … Vaya,… Bueno, no importa. ¿Qué es eso de jéiter?
- Que hay muchas cosas que me encojonan.
- Hijaaa,…
- Perdón, perdón,… que me aborrecen.
- ¿Como qué?
- No sé. Sólo lo sé porque se me paran los pelitos de la piel cada vez que escucho o veo algo que me parece hateable.
- Bueno, hija, en el Nombre de Dios, te perdono tu jeiterismo.
- Ahh, no, no. No vine a pedir perdón. A mí me encanta mi haterismo de clóset y poder compartirlo con mis otros amigos haters.
- ¿Y entonzes?
- Na’, quería postearlo en mi blog.




