El día en que nací (18 de abril del ‘83), ésta era la canción Top 1 en los charts de Estados Unidos (niiice)…
… ésta en Gran Bretaña (uy)…
… y ésta en Australia (woo!).
¿Quieres tratarlo tú? Zumba aquí. :)
El día en que nací (18 de abril del ‘83), ésta era la canción Top 1 en los charts de Estados Unidos (niiice)…
… ésta en Gran Bretaña (uy)…
… y ésta en Australia (woo!).
¿Quieres tratarlo tú? Zumba aquí. :)
me – Oye, Doel, ¿sabes qué leí hoy? Que Maculay Culkin es el verdadero padre del hijo más chiquito de Michael Jackson.
Doel – ¿Cómo así?
me – Pues, loco, que le donó el esperma para que fertilizaran a un vientre de alquiler. El “manipuló” la genética de sus hijos porque disque quería unos niños perfectos, loco.
Doel – Pero los demás sí son hijos de él, ¿no?
me – Cabrón, ¿blanquitos con pelo bueno y ni un solo rasgo de blackness? Claro que no son hijos de él tampoco.
Doel – Pero la verdadera pregunta aquí entonces es,… ¿quiénes son los papás de Batman?
(…)

Ok, so, ésta es de las que se tienen que ver hasta el final.
Hace un tiempo escribí un poco sobre el fanatismo de la gente hacia celebridades y, si acaso alguien leyó y malinterpretó un poco, aquí les pongo un ejemplo sobre a lo que me refería. No sé cuán real sea esta situación. Por un lado, me parece demasiado absurda como para ser cierta,… Por otro lado, hey, ¡hay gente bieeeeen algarete!
¡Disfruten!
Me encanta tener amistades como Kaltrish, que me dan material de lectura para gozar. A continuación, la controversia que formó su estátus en facebook y las opiniones de diversas personas. El nombre de la persona que generó fuego fue alterado para protejer su identidad.
Spill the wine and dig that girl!
Kaltrish: Si vuelvo a ver el “profile” de alguien lamentándose por la muerte de Michael Jackson y no por LA DESCONCERTANTE y TERRIBLE SITUACIÓN EN HONDURAS, juro que voy a recortar mi lista de amigos!!! PUÑETA!!
-Viste, pa’ que vean que soy más didáctico que violento!! … I have embrace the karma!! – I don’t hold it for too long, but i’m in meditation classes!!
Conocí a Ruth y a Gladys a principios de rodaje. Recuerdo que, una noche, estuvieron largos minutos contándome sobre una casa justo al lado del Fine Arts de Condado en la cual se quedaron a dormir cortesía del propio dueño de la casa en la que estaban filmando y la cual él no vivía. Somehow they never got scared, pero me contaron sobre cómo escuchaban por la noche a un niño corriendo por el piso de madera del segundo piso y luego rodando por las escaleras. Cuando Gladys se asomaba, el niño, con su cuerpo al pie de la escalera en una posición extrañísima, la miraba a los ojos y le sonreía con diversión. También me contaron de una señora mayor que flotaba, con vela en mano, a encender las luces de la casa y cómo ellas, distraídas por tanta acción paranormal, decían en alta voz “Ok, muertos, yo sé que ustedes están en la suya, pero en verdad nosotras queremos dormir”.

Pienso en el fantasma de Michael Jackson y apuesto que, análogo a las historias de Ruth y de Gladys, se puede ver en Neverland mocacines con medias blancas glow-in-the-dark haciendo moonwalks por la casa. O un guante brilloso agarrando y moviéndo cosas. U ojos femeninos reflejados en los espejos. O ecos en la noche pronunciando a lo lejos “Sh’mon” o “Woo-heee!”. O la sombra humana eñagotándose en una pared y convirtiéndose en un carro futurista que corre a velocidad luz por la casa. O gafas “aviator” que cambian de lugar por sí solas…
… Pero luego resolvieron el misterio de la sombra en Neverland y toda mi película fantasmal se hizo tinkerdust.
Fue nítido mientras duró.
Una conocida cadena de noticias televisivas hizo un re-enactment con una persona del crew y la sombra se refleja de la misma manera en que se reflejaba la del “fantasma de MJ”. Según yo, a mí me parece que la pared de la chimenea realmente está en una posición diagonal a la del pasillo, lo que permite que una sombra se refleje de lado a lado sin que una persona pase por el medio. No sé si hago sentido en letras,… pero yo me entiendo.
El fanatismo es algo que nunca entenderé.
Recuerdo mi primera (única, y reciente) experiencia trabajando cerca de una persona con fama internacional. Como realmente nunca he seguido celebridades, a mi me dio un poco más que igual tenerlo a mi alcance. Sin embargo, nunca pude pasar desapercibido cada individuo peculiar que dedicaba horas de standing-by con hambre, cansancio, paciencia y regaños de parte del crew con tal de tener “algo” de aquel individuo, cámara/sharpie/poster en mano. A veces me preguntaban “¿Dónde está?” y yo siempre trataba de disuadirlos, por un lado, para no esperanzarlos con alguna oportunidad de encuentro aleatorio basado en pura y bendita suerte, y dos, porque realmente ese afán me la pela: “No sé dónde está”, “Viste, puedes quedarte ahí esperando, pero se va a tardar un par de horas”, “Realmente, su guardaespaldas es bien estricto”, “En verdad, ya se fue. Dudo que vaya a salir de nuevo”, etc. etc. etc. Gente que venía día tras día, gente que seguía el crew de location en location, gente que tomó un avión para llegar hasta acá, gente disfrazada de Captain Sparrow, gente who wouldn’t give up, gente que se aprovechaba de nuestro contacto para usarnos de short-cut, gente que se tiraba sobre la van, gente que corría tras la van, gente que rompía normas, y gente que lloraba ante su presencia.

Entonces están los “impersonators”, una forma, para mí, bien extraña de fanatismo. Me encantaría tener algún sustantivo adicional para referirme a ellos, pero no lo tengo. Me encantaría igualmente poder entender qué es lo que hay de mágico y divertido en dedicar tanta energía y esfuerzo en ser otra persona… A mí personalmente me parece increíble cómo cada cual tiene una forma natural de ser con sus manías, sus gestos particulares, sus formas de hablar y pronunciar, su body language,… todo porque cada circunstancia de su vida lo amoldó a comportarse de esa manera particular que más nadie va a tener. Y ver a alguien que desea perfeccionar el ser otra persona me parece la epítome del Trying To Hard.
Yo no conozco ni un ápice de lo que es eso. ¿Cómo es? ¿Cuándo empieza la obsesión? ¿Cómo se desata la transformación? ¿Se puede catalogar como un tipo de adicción o síndrome? ¿Or is it just a job? ¿Cómo logran trazar la línea que delimita hasta dónde llega la propia identidad y comienza el alter ego? ¿O acaso el afán se los traga por completo? Doesn’t it fuck up you mind and sense of self?? Según Jeanine Garrity (una Anna Nicole Smith impersonator, quien fue una de las protagonistas de “MTV True Life: I live a doble life”), sí.
Anyway, loquera. Retomando a Michael Jackson (quien sigue dándo de qué hablar sin tener nada que hacer,… chiste cruel), a continuación le pongo dos o tres links bien locos que ya compartí en Veinticinco, y otros dos o tres más sobre el celebrity fanatism. Adicional, posteo el trailer de “Mister Lonely”, una película sobre varios impersonators que viven juntos en una aldea que ellos mismos construyeron,… o algo así. Comming soon. Enjoy.
“Michael Jackson murió. Se jodieron los querubines en el cielo…”
Me quedé mirando la pantalla de mi celular sin expresión: “What? ¿Quién es tan charro para estar enviando textos con chistes sobre la pedofilia de Michael Jackson a estas alturas? Quince años tarde, papi, por favor. Y pa’ colmo, lo charro que me parecen los chistes por texto que tanto me sacan por el techo. Psh, whatever…”
(A menos de que,…)
… Así mismo, me paré en medio de la ceremonia en la que me encontraba y salí para afuera. La llamada al emisor de ese texto era indispensable:
- Cabrón, ¿tú me estás tripeando?
- No.
- Cabrón,… tú me estás tripeando…
- No, mano.
- Cabrón,… me estás tripeando…
- Se murió. Todos aquí estamos en shock hablando de ello.

Fue así como, desde entonces, todo se volvió Michael Jackson. Todo. Así como en mi video favorito “Leave me alone” (¿Farrah quién?), el mundo retrocedió a los 60’s, 70’s y 80’s cuando Michael estremeció los cimientos del Universo hit tras hit como una droga demasiado sabrosa que se sigue poniendo más viciosa pero nunca es “high enough”. Él logró lo que, hasta ahora, más nadie ha podido lograr en el mundo de la celebridad: tocar el cielo y vivir en la gloria de la fama,… hasta que sedujo a un querubín. Y como después del cielo ya no hay más nada, lo único que se puede hacer es caer por ley de gravedad,… y cayó.
Recuerdo cómo yo, teniendo 5 años, me sentaba solita en el piso de la sala con las piernas cruzadas a mirar embobada la película “Moonwalker” en mi televisor con la boca abierta, babas incluidas y toda la cuestión, mientras el brilloteo de aquellos mocacines en puntas se reflejaban en mi rostro fascinado por un fenómeno extraterrestial que vivió su vida desde pequeño frente a los ojos maravillados de un público que no paró de aumentar generación tras generación. Fue entonces que comprendí que este tipo realmente vivió toda su vida para entretener y satisfaser la obsesión morbosa de un mundo insasiable por lo que él era, hacía y representaba.
Lo pienso y lo único que puedo sentir es lástima ante mi propia creencia de que nunca pudo ser realmente feliz. Nunca pudo tener una vida propia. Nunca pudo ser una persona promedio. Nunca pudo dejar de ser un producto totalmente comerciable. Nunca pudo pasar desapercibido. Tal vez tampoco pudo tener identidad propia. Nunca pudo lucir o comportarse como una persona natural. Nunca tuvo una salud mental como la tuya o como la mía, y nunca pudo tener una sensación real de lo que es la “realidad” (whatever that means for each person) porque su realidad siempre estuvo tan fuera de este mundo que se convirtió en un muy buen chiste. La fama se lo comió.
Hay gente que ha dicho que no entienden por qué el mundo hoy llora a un pedófilo, a la epítome del Plastic Surery Gone Wrong, a un anormal que se negaba a crecer. También hay gente sin mucho sentido común como Katia que dice que debemos preocuparnos por cosas más importantes como la basura que dejaron en Ocean Park la Noche de San Juan (hey, a mí también me indigna el desastre que hicieron en nuestra playa, don’t get me wrong, pero shaw’mon,… ¿Michael Jackson y Ocean? WHAT?! ¿Qué tiene que ver una cosa con – es más, ni voy hablar de ello). Yo digo que, aunque todo eso es cierto (y personalmente condeno la pedofilia), al César lo del César: frente a ese talento, grandeza e influencia, no hay quien que se pare.
Lamento la pérdida de una persona que nunca pudo encontrarse a sí mismo en medio de tanta fama, dinero, fanáticos, medios, pigmentos, fantasías, amarillismos, cirujías, mofas, morfas, Peter Pans, delitos, niños vulnerables y una infancia que siempre quizo abrazar y nunca pudo tener. Al final de su vida, Michael Jackson nunca tuvo tanta suerte como tú o como yo, ni en sus momentos de óptima gloria.
Pero en fin, ahí esta él, de vuelta en su gloria terrenal y celestial estremeciéndonos de nuevo con la misma emoción de sus mejores tiempos, y yo, con los mismos ojos de hace 20 años y los reflejos en mi cara (esta vez de YouTube) emocioná reviviendo lo que una vez fue. Así que, oportunamente, gracias por todo. Que descanse en chillingness.