… e increíblemente, aún a veces miro desde mi balcón al otro balcón que cruza la calle y pienso “Wow,… she’s really never gonna come out of that door again”.
Un día como hoy, hace dos años, perdimos inesperadamente a uno de los espíritus más alegres y brillantes que mi familia y yo hemos conocido,… para mí, lo más cercano a sentir la pérdida de un familiar.
Gina había sido hospitalizada para realizarle una cirugía (sencilla, creo) que removería una bolsa colocada luego de una cirugía anterior para reparar una condición en su abdomen. Todo había salido exitosamente hasta que, un par de horas después de despertar de su cirugía con buenos ánimos, comenzó a sentirse extraña, y falleció por razones que aún autopsias (hasta donde sé) no pudieron determinar.
Desde ese día, creo que todo el mundo quiso llamar a capítulo la omnipresencia de Dios en un One-on-One y preguntarle “¿Por qué hiciste eso? ¿Qué te hace pensar que una persona de su calidad hace más falta allá que acá? ¿Cuál es tu brillante plan al respecto?”, y apuesto que muchos aún nos rascamos la cabeza sin contestaciones certeras dentro de tanta interrogante, sin tan siquiera una explicación de qué pasó. Aún así, todos guardamos fe en un sosiego Divino ante nuestra impotencia dentro del misterio con la certeza de que un ser de ese calibre goza ahora mismo en la gloria de los cielos.
La ausencia de Gina no pasa desapercibida. Sus embelecos, sus gozos, sus saludos desde el otro lado de la calle, su espontaneidad, su vivir el momento, su fe en Dios y su bondad son cosas que hacen falta en este planeta y, ciertamente, hacen que haga falta ella. Con más seres así en esta faz, les aseguro que ésto sería un mundo más nítido…
Un día como hoy aún te recordamos. Descanza en paz, Gina.
Tú sabes que la semana pasada (creo) encontraron a una mujer muerta atada a una bolla en la playa el Último Trolley, right? Me quedé pensando un poco porque leí que la noticia describía su físico:
“La mujer fue descrita como de tez blanca, pelo rubio, unos cinco pies con cinco pulgadas de altura, cerca de 120 libras de peso y entre 50 y 55 años de edad. En la orilla de la playa se encontraron unas llaves y unas sandalias que se cree pertenecen a la víctima.“
… Si me preguntas, a mí se me parece a Garganta Encojoná. Es verdad que aquello sucedió en el Viejo San Juan, pero la “Noche de San Juan” la pasé en el Último Trolley (sí, no me digas nada; ajá, el mismo día que mataron a alguien y se formó un descojón tanto en esa playa como en Ocean: debut y despedida) y me la encontré de nuevo pasándome justo por alfrente con la misma cara’e loca, los ojos azora’os, la sombrilla bajo el brazo y un bacalaíto en la mano. Me frizé tan pronto la vi, pero parece que ese día se había zumbado una pepa de Xanax y no me reconoció, así que chillin’.
Anyway, si, in fact, ese llega a ser el cuerpo de Garganta Encojoná, sólo digo una cosa: ni me extraña, ni me araña.
“Michael Jackson murió. Se jodieron los querubines en el cielo…”
Me quedé mirando la pantalla de mi celular sin expresión: “What? ¿Quién es tan charro para estar enviando textos con chistes sobre la pedofilia de Michael Jackson a estas alturas? Quince años tarde, papi, por favor. Y pa’ colmo, lo charro que me parecen los chistes por texto que tanto me sacan por el techo. Psh, whatever…”
(A menos de que,…)
… Así mismo, me paré en medio de la ceremonia en la que me encontraba y salí para afuera. La llamada al emisor de ese texto era indispensable:
- Cabrón, ¿tú me estás tripeando?
- No.
- Cabrón,… tú me estás tripeando…
- No, mano.
- Cabrón,… me estás tripeando…
- Se murió. Todos aquí estamos en shock hablando de ello.
Fue así como, desde entonces, todo se volvió Michael Jackson. Todo. Así como en mi video favorito “Leave me alone” (¿Farrah quién?), el mundo retrocedió a los 60’s, 70’s y 80’s cuando Michael estremeció los cimientos del Universo hit tras hit como una droga demasiado sabrosa que se sigue poniendo más viciosa pero nunca es “high enough”. Él logró lo que, hasta ahora, más nadie ha podido lograr en el mundo de la celebridad: tocar el cielo y vivir en la gloria de la fama,… hasta que sedujo a un querubín. Y como después del cielo ya no hay más nada, lo único que se puede hacer es caer por ley de gravedad,… y cayó.
Recuerdo cómo yo, teniendo 5 años, me sentaba solita en el piso de la sala con las piernas cruzadas a mirar embobada la película “Moonwalker” en mi televisor con la boca abierta, babas incluidas y toda la cuestión, mientras el brilloteo de aquellos mocacines en puntas se reflejaban en mi rostro fascinado por un fenómeno extraterrestial que vivió su vida desde pequeño frente a los ojos maravillados de un público que no paró de aumentar generación tras generación. Fue entonces que comprendí que este tipo realmente vivió toda su vida para entretener y satisfaser la obsesión morbosa de un mundo insasiable por lo que él era, hacía y representaba.
Lo pienso y lo único que puedo sentir es lástima ante mi propia creencia de que nunca pudo ser realmente feliz. Nunca pudo tener una vida propia. Nunca pudo ser una persona promedio. Nunca pudo dejar de ser un producto totalmente comerciable. Nunca pudo pasar desapercibido. Tal vez tampoco pudo tener identidad propia. Nunca pudo lucir o comportarse como una persona natural. Nunca tuvo una salud mental como la tuya o como la mía, y nunca pudo tener una sensación real de lo que es la “realidad” (whatever that means for each person) porque su realidad siempre estuvo tan fuera de este mundo que se convirtió en un muy buen chiste. La fama se lo comió.
Hay gente que ha dicho que no entienden por qué el mundo hoy llora a un pedófilo, a la epítome del Plastic Surery Gone Wrong, a un anormal que se negaba a crecer. También hay gente sin mucho sentido común como Katia que dice que debemos preocuparnos por cosas más importantes como la basura que dejaron en Ocean Park la Noche de San Juan (hey, a mí también me indigna el desastre que hicieron en nuestra playa, don’t get me wrong, pero shaw’mon,… ¿Michael Jackson y Ocean? WHAT?! ¿Qué tiene que ver una cosa con – es más, ni voy hablar de ello). Yo digo que, aunque todo eso es cierto (y personalmente condeno la pedofilia), al César lo del César: frente a ese talento, grandeza e influencia,no hay quien que se pare.
Lamento la pérdida de una persona que nunca pudo encontrarse a sí mismo en medio de tanta fama, dinero, fanáticos, medios, pigmentos, fantasías, amarillismos, cirujías, mofas, morfas, Peter Pans, delitos, niños vulnerables y una infancia que siempre quizo abrazar y nunca pudo tener. Al final de su vida, Michael Jackson nunca tuvo tanta suerte como tú o como yo, ni en sus momentos de óptima gloria.
Pero en fin, ahí esta él, de vuelta en su gloria terrenal y celestial estremeciéndonos de nuevo con la misma emoción de sus mejores tiempos, y yo, con los mismos ojos de hace 20 años y los reflejos en mi cara (esta vez de YouTube) emocioná reviviendo lo que una vez fue. Así que, oportunamente, gracias por todo. Que descanse en chillingness.
Hoy maté dos mosquitos mientras follaban. Creo que les hice un favor. Los maté bien “Como Agua para Chocolate“. No hubo fuegos artificiales, pero sí hubo ríos de agua going down the drain cuando me enjuagué las manos. También le hice un favor a mi comunidad: dos mosquitos menos para pasar dengue, menos gusarapos prospectos a descapullar.
Me pregunto cómo se sentirá un azote como ese en el aire. En plena faena. Bien envuelto. Estrellitas y duendes. Como tinta indeleble. Como el sol en la tarde. Comiendo de lo que sobre. Con las mejillas tostadas. Con los ojos en grande. Desgarrándose el cuerpo. Sin vivir un segundo más y tampoco sin llegar a articularlo.
Sí. Debe sentirse particular in a split second. But I bet, for them, it was totally worth it. :)
Llevo mucho rato en silencio sin sentirme muy bien. Justo estaba viendo ahora un reportaje en las noticias sobre un accidente aparatosísimo en la Baldorioty,… probablemente ya lo has escuchado. Algo bien peculiar que tenía el accidente era que el carro que lo causó anduvo en contra del tránsito por un trecho bastante largo. Pensé: “Diablo, que cabrón… O las tipas estaban bien arrebata’s o tenían muchísimas ganas de huir para que la policía no las mangara despues del hit and run”.
Se terminó el reportaje, me senté en la computadora y Karina me dijo:
-”Te llamé para decirte lo de Jessica…”
…and then, it just clicked together.
El apellido,…
El carro gris,…
El vago recuerdo de haber escuchado que una de las víctimas se llamaba Jessica y que tenía 28 años…
De repente, eso de ir en contra del tránsito con las luces apagadas hacía sentido,… y me entró una profunda lástima dentro del mismo asombro de saber que ya no volveré a ver a esa muchacha que a menudo trabajaba en el almacén, que solía ser callada pero de vez en cuando me miraba a los ojos y me saludaba con una sonrisa de entusiasmo en la cara…
…You know, it sounds corky, but I’m not kiddin’. Siempre me llamó la antención que, aunque ella y yo nunca hablamos más allá de un cigarrillo que nos fumamos en el break de un overnight, de vez en cuando me saludaba con,… no sé,… un tono que sonaba tan genuino y alegre,… como si dijera “Oye, te quiero saludar, y saber si estás bien…! ¿Cómo estás?”. No sé,… siempre me estuvo curioso eso de ella. Luego de intercambiar palabras e irse, I would always look over twice with a little disbelief thinking “wow,… que nice,…! No nos hablamos casi ni hay confianza, pero suele saludarme con entusiasmo. No me lo hubiese esperado”.
No sé,.. estoy hablando mierda probablemente,… creo que ésta es mi forma de canalizar/verbalizar/racionalizar este tipo de shocks,…tratando de empatar el hecho de que acabo de ver una noticia y 3 segundos después caigo en cuenta de que conozco a una de las personas que estaba ahí…
…Volviendo a pensar en que uno nunca se imagina cuando llegará el último día, en la forma en que uno suele pasar las cosas por alto y de lo invencible que a veces me creo inconscientemente jurando que siempre hay un mañana,… que pendeja soy….
Esta cabrón, mano,… esta cabrón, cabrón, cabrón….
Rest in Peace, Jessica.
Cuando encontremos el pillo de los lockers que te robó los chavos, Furby y yo le meteremos con un palo de metal por la cabeza en tu nombre…