• Disrespect salteado con curry

So, hoy estuve hablando con un amigo por messenger. Tiendo a ser bastante privada con mis conversaciones, mis cosas y mis escritos, y así siempre ha sido a menos que se traten de gilipolleces. En éste caso, estaba llevando una conversación somewhat personal, así que mi instinto de privacidad estaba en alerta. Eso implica que, cada vez que alguien se acerca considerablemente a lo que estoy escribiendo, minimizo las ventanas que quiero mantener en privado (o tapo un poco el papel en el cual escribo) para no sentirme tan expuesta. Eso no significa que yo piense que la persona presente es un(a) presenta(‘u) (redundante trabalenguas, huh? ). Es una acción puramente motivada por ese mismo instinto de privacidad. Claro, lo hago con un poco de “clase” para tratar que el sujeto en cuestión no se dé cuenta.

En esas, se apareció mi madre en plena conversación. Sé que ella no puede leer sin sus espejuelos. Aún así, no pude evitar minimizar la ventana para eliminar esa leve incomodidad de tener una conversación legible y totalmente desplegada sobre la pantalla de uno de los monitores de la computadora. Sin embargo, cuando traté de disimularlo, me dí cuenta de que no disponía de más ninguna ventana en el taskbar para abrir y así poder disimular el tape. De esa forma, mi “clase” para disimular cosas se fue cafremente por la borda…

…y ella, por supesto, se dio cuenta.

-Pero,… ¿tu te crees que yo puedo leer eso?! ¡Qué antipática eres!!

Le expliqué (o eso intenté) que sí, sabía que no podía leer bien, pero que,… qué sé yo, ¡me daba perse…! No era la conversación más privada e importante del mundo, pero,… no sé, me da pachó. Eso ella, of course, no lo entendió. Así que se fue farfullando un poco, pero el asunto pasó sin mucha pena y con poquitísima gloria,… o, por lo menos, así lo fue para mí.

Al poco rato confirmé lo que, precisamente, mi padre dijo el sábado sobre mami en su presencia: ella tiene un archivo especial en su cabeza en el cual almacena todos los momentos en que nosotros la hacemos enojar (aunque sean cosas estupidísimas) para luego sacarlos en cara,…y lo hace de por vida. Me reí un montón al escucharlo por saberlo cierto, y dentro de unos minutos volvería a acordarme de ello.

Fuí a donde ella para contestarle una pregunta que me hizo y, de la nada, me dijo con cinismo: “Tu me faltas el respeto.”

Puse cara de “super-what-the-FUCK??!”.

“Eres una egoísta. A tí no te importa lo que sientan los demás”. Lo dijo con una calma más cínica todavía que me decía que ella sabía que estaba tocando mis botones sólo por joder un rato y por quitarse de encima esa espinita que yo le había dejado.

Me pasmó el statement tan algarete y sin sentido, el rush que de momento sentí por las venas y el que dijera eso like she got me all figured out. De todas formas, respiré hondo, aguanté presión y le dije: “Tu siempre sacando las cosas de contexto y mezclando cosas que no tienen nada que ver…!” y me fui sabiendo, por dentro, que ella estaba haciendo show. Pero, si algo bueno (o malo) ambas compartimos (por lo menos), es que nunca podemos preservar los corajes por mucho tiempo. De manera que, unos minutos después, estábamos peaches & cream como si nada hubiese pasado.

Eso no quita que ahora me vuelva a acordar de ello y piense lo algarete de ese breve momento. La admiro pq la mujer tiene sendo talento para mezclar lo que sea y llegar a sus propias conclusiones cuando de nosotros se trata, aunque la verdad es que, mientras escribo esto, entiendo el por qué se sintió mal. Yo sé que yo no soy muy fácil y que mato a cuchillo de palo, pero mi madre,…Dios la bendiga…. (*suspiro*), a veces esta cabrón bregar con ella y sus cosas. No la cambio, though, pq sé que, luego de algunas semanas, me volverá a sacar en cara el momento en que le “falté el respeto” al minimizar la ventana (como si tal cual cosa), yo le responderé con alguna otra cosa aparte de un “Mami, estás algarete”, mis hermanos me backearán (o se irán en mi contra) y, somehow, saldremos todos riéndonos del asunto, como suele suceder siempre.

Algún día escribiré un libro anecdóctico titulado Madre: …realmente, solo hay una… y lo dedicaré a la mujer que más quiero en este mundo y que sabe perfectamente cómo llevarme por el camino de la amargura y la pavera. Sin ella, te aseguro que nada (absolutamente NADA) sería igual.

Virgen,… lo mismo dirá ella de mí, ¡jajajajajaja!

“De tal palo” dicen, ¿no?

¡Te amo, ma’!

P.S.- Tomando en consideración mi talento culinario craso,… ¡me siento TAN proud de este refrito que hice! Yo misma majé las habichuelas, les eché queso de papa, cebolla, tomate, perejil, curry, orégano, romero y un chín de azúcar, todo cocinado junto,… mala mía, pero sabe cabrón. Sólo falta el sour cream. Gracias por compartir este logro tan único en Mundo-Ale. Me verás pronto en Food Network al lado de Emeril. ¡BAM!!!

…Ok,…se acabó….

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Publicado el julio 17, 2006 en Familia y Amigos, Opinión, Publicado en MySpace, TV y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Mano, yo nunca he probado tu comida (thank god), lo siento, pero eso suena disturbing. Yo quisiera ver lo que tus hijos pensaran de tu comida, solo por curiosidad. You taste it’s really random.

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