• La Ilusión: “Parpadea and just keep flyin’, fella.”

Este blog lo escribí hace ya un mes. Había invertido varias horas entre diferentes días para redactarlo, arreglarlo, corregirlo,… pero me cansé de revisarlo tanto sin poder quedar satisfecha con él. Algunos días después, mi madre se puso a buscar un documento que ella había escrito y se topó con este documento por accidente. Lo leyó, le encantó y luego me buscó para decírmelo. De eso hace ya varias semanas, pero hoy volvió a comentarme sobre “aquel documento de los pichoncitos” que tanto le había gustado y que ya yo había olvidado. So, decidí buscarlo de nuevo a ver si lo podía terminar de una vez y por todas.

Así que aquí te lo dejo pa’ que veas que Princess Gaia es sabia y tiene muchas cosas que enseñarnos.

Paz.

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Viernes, 21 de julio de 2006

Esta mañana me levanté con ganas de recoger mi cuarto. Abrir los ojos y ver la montaña de ropa puesta una encima de la otra sobre la silla, la colección de vasos de agua a medio beber y los pequeños regueros organizados que dejé con mi último invento artístico lograron producir una sensación en mí que dijo “basta ya”. Fui a llevar los vasos a la cocina y, mientras fregaba, mi padre me dijo:

-¿Vistes lo que pasó en el patio?

Me acababa de levantar. ¿Qué diablos iba a saber? Pero papi, siendo un hombre de pocas palabras, capta fácilmente la atención de cualquiera en esta casa cuando dice cosas así; significa que está a punto de contar algo que va a sorprender somehow.

Resulta que a mi madre se le ocurrió remodelar un poco el cuarto de mi hermanita. Entre mover una cosa y otra, decidió sacar el tocador que había allí incluyendo el espejo apoyado en dos patas altas que le hacía juego. Ya ella iba a botar el espejo al zafacón, pero uno de los basureros le recomendó que no lo echara pues estaba en excelentes condiciones. Botarlo sería tremendo desperdicio.

– Ay, pero ¿qué voy a hacer con él?
– ¡… No sé, lo puede poner en el patio o algo así…!

“Patio,… hm…”. Mami también se la había pasado todo el verano remodelando el patio, así que esa era la palabra clave para que se pompeara con la idea. Así, decidió probar cómo se vería el espejo si lo ponía en la parte de atrás y lo recostó temporalmente en una pared…

…Eso fue ayer.

Hoy, mi padre salió al patio para encontrarse con tres pajaritos que yacían inmóviles en el suelo. Se quedó pasmado y extrañado preguntándose “Pero… ¿qué rayos pasó aquí?”, particularmente pq dos de los cuerpos se trataban de reinitas y, lately, el entretenimiento de mis padres había sido el observar todas las mañanas a una parejita de esa misma especie construir su nido en nuestro árbol,… so, you know, both of them were growing particularly fond of those birdies.

Cuando mi padre alzó la mirada, se topó con la respuesta al “gran misterio enigmático” detrás de todo: el mismo árbol de nuestro patio quedaba hermosa y perfectamente reflejado en el espejo. Así que, uno más dos es tres, ¿no?

¡Pajaritos embelezados y engañados por ilusiones ópticas, que cojones!

Por un lado, si realmente lo piensas, es bastante gracioso (y no me digas cruel pq puedo pensar en PAR de personas que se mearían de la risa con la idea). ¿Cuántas víctimas cobró el sliding door de cristal que había en mi casa? Cada vez que hacíamos algún BBQ party más de 5 personas caían. ¿Y cuántas veces mi padre no pegó un grito cada vez que se daba el cantazo? Yo era otra que lloraba con el susto del pasme. Era sumamente doloroso y, a la vez, bochornoso pq yo podía salirme de mi cuerpo, verme a mí misma desde afuera y darme cuenta de lo estúpida que debí haberme visto chocando contra una puerta de cristal.

Más crueles aún seremos los que nos meamos de la risa con las anécdotas como las de mi padre, cuando nos contó del niño que iba corriendo a toda velocidad y chocó contra una puerta de cristal la cual destrozó en cantitos (just picture the crashing moment! Dos segundos después te enteras que hubo que llevar al nene al hospital y la cosa ya no da tanta gracia), o del amigo suyo que estaba corriendo bicicleta y, por alguna razón desconocida y totalmente inexplicable, chocó contra una palma que lo dejó parcialmente bruto.

– No se rían. Es en serio…
– … BAAAAAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!!!!!!

…Sí, un mundo lleno de humor negro, probablemente. Pero, vamos, que está gracioso.

Por otro lado (y ya olvidándome del lado funny) hago este cuento, más que nada, porque aquel incidente representó para mí algo muy interesante: una gran analogía de la ilusión humana.

Le puedes sacar un montón de aspectos sobre lo que conlleva la ilusión:

El engaño: “Eso no es un espejo, ¡es una ventana!”
El no ver más allá: “Eeehh, pichoncito, detrás del espejo hay una pared,… y bastante sólida que es, actually.”
El tomar riesgos: “Que se joda. Yo me tiro. Y si choco, pues,… me mato. Fuck it.”
La ceguedad: “¡Eso es una ventana, y me voy de culo que es una ventana y que puedo volar a través de ella, puñetahh!”
Las esperanzas: “Yo creo que eso es una ventana. Yo voy a mí. Yo tengo fé de que lograré volar através de ella. Con el poder de Krishna…!”

Sea como sea, aquellos tres pichones se emocionaron, los tres se tiraron de pecho, y los tres fueron víctimas de una ilusión,… de haber visto lo que ellos quisieron ver o, tal vez, del engaño que les hizo mi madre al poner el espejo en la pared,… con o sin intención premeditada.

Es exactamente lo que nos sucede a nosotros los humanos cuando nos ilusionan o nos ilusionamos. Elevamos esperanzas, nos cegamos y nos atrevemos a tomar riesgos pq apostamos a favor de esas ilusiones que nos encantan y nos llenan,… nos mueven el piso, nos estremecen, nos apasionan. Pero a veces resulta que, al final, se trata sólo de otro espejo que alguien puso en la pared, o tal vez nosotros mismos los pusimos.

¿No te sientes identificado?

Al poco rato, uno de los pajaritos parpadeó. Hizo un esfuerzo y aleteó de manera torpe. Logró un poco de vuelo y, desorbitádamente, se escondió en un mejor lugar donde pudiese descansar y protegerse de alguna otra amenaza. Estoy segura de que quedó muy aturdido y lleno de miedo,… probablemente esté hasta mal herido, pero al menos sobrevivió y siguió volando.

No pude creerlo, pero fue él, precisamente, el que hizo el rayito de luz y sabiduría en medio de esta cosa que nos pasa a todos. Se trata de hacer lo que él mismo hizo: de seguir volando a pesar de las heridas.

Ésto llega casualmente en el momento preciso para mí, y de igual forma, va para todos aquellos conocidos (y desconocidos también) que se estrellan (o se acaban de estrellar) contra alguna ilusión…

…Como el pichoncito: “Parpadea and just keep flyin’, fella.”

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Publicado el agosto 21, 2006 en Amor, Creativo, Lecciones, Publicado en MySpace, Vida y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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