• Maldito Segundo

El pasado martes tuve un día muy cargado y agotador. Hacía tiempo que no tenía un día así, por lo que me esforcé en ser diligente conmigo misma y mantener mi cabeza pendiente cada vez que me bajaba del carro pensando “¿y si se me quedan las llaves? No. Están aquí en mi mano. Están aquí en mi mano. Ok, vámonos”.

\

Pues aparentemente la metafísica funciona tal como Gabi dice porque, en el momento MÁS ESTÚPIDO del día, se me quedaron las llaves dentro del carro. Fue tal como dar un mal corte a la pollina con el pelo seco: inmediatamente que cortas y ves el error que cometiste, te cae instantáneamente una sensación de horror y un deseo ansioso de agarrar ese último segundo que se te escapó para poder remediarlo. Pero no. Ya la pollina está mal cortada: ya te ves algaro. Las llaves ya están dentro del carro: ya te quedaste a pie… y el segundo ya se escapó como para poder remediarlo.

En mi caso, no fue tan solo eso porque dejé el celular visible, mi wallet visible, mi bulto visible con mi laptop y mi cámara digital adentro. ¡Todo era cuestión de bajarme, tomar dos o tres fotos e irme rápido! Con ansiedad e incredulidad, le di la vuelta al carro tratando de abrir alguna puerta,… unsuccesfully.

Habían dos hombres a unos pocos pies de mí: un señor y un muchacho. Ya había intercambiado algunas palabras con ellos así que no dudé en echarme las manos a la cabeza y preguntarles “¿Ustedes saben abrir puertas de un carro? Se me quedaron las llaves adentro…”. Ellos se miraron en una expresión de “Anda,…”, pero se pararon y vieron qué podían hacer por mí. Mientras el muchacho trataba de inventar algo para abrir la puerta, me fijé en que el señor tenía dos perros bien lindos. En medio de mi ansiedad combinada por mi inseguridad de estar arrollada en un callejón de Puerta de Tierra sola con dos desconocidos, se me ocurrió hacerle un comentario cool sobre los perros y lo lindos que eran para que ellos se mantuvieran cool conmigo (mirror-behavior), aparte de que los perros eran lindos de verdad. Pero, ¿sola, callejón, dos hombres, un carro full of goodies y a pie? Gotta keep my skin safe first.

Nada pudo hacer el chico, así que corrí a la gasolinera más cercana que estaba a pocos pasos a ver quién me podía ayudar. El cajero me prestó su celular y me dio el número de un gruero. Entre llamada y llamada, pensaba en mi carro, mis cosas y la posibilidad de que aquellos dos hombres pudiesen aprovechar mi distancia para romper un cristal y llevarme todo, pero una vez coordiné con el gruero, regresé a mi carro y le agradecí el intento a los dos hombres notificándoles que ya la ayuda estaba de camino. El detalle era que yo le había dicho al gruero que lo esperaría en la gasolinera, de manera que, desde allí, tuve que mantener mis ojos llenos de perse pendiente al carro a distancia mientras miraba a todos lados esperando por la ayuda.

¿Sabes qué es lo más triste de todo? Que vivimos en un tiempo en que las cosas están tan malas que hasta gente tan ingenua y “naive” como yo tiene que operar con la mayor malicia posible en situaciones como ésta porque hay demasiada gente mala en la calle opacando las intenciones de gente buena de verdad. Eso lo entendí cuando empezó a llover y aquellos dos hombres se montaron en su carro para irse, no sin antes pasar por donde yo estaba para regalarme una sombrilla y decirme “Oye, que te puedan resolver eso rápido”.

No sé si mis gracias reflejaron la magnitud de lo verdaderamente agradecida que me sentí y sé que ellos jamás darán con este blog, pero aunque sea por vibras cósmicas, me gustaría dejarles saber que me des-cagaron el momento de la mejor manera posible y que aquella sombrilla significó muchísimo para mí en ese momento. Gente buena aún existe, así que mis más genuinas gracias a ellos por su ayuda y por el gesto, en dondequiera que estén.

A pocos minutos llegó el gruero y se hizo $40 dólares en los 10 segundos que le tomó abrirme el carro. Como si ya no fuera suficiente, tuve que recorrer cuatro ATH’s del Viejo San Juan para poder sacar dinero y pagarle, y luego mi celular no quería hacer llamadas. Toda sudada, despeinada, quemada por el sol y destruida por tanto caminar y la post-ansiedad, sentí ese día como uno de los mejores que he tenido desde hace tiempo a pesar de la adversidad. Así mismo se lo plasmé a mi madre en la grabadora de su oficina cuando al fin pude hacer llamadas, a lo que su secretaria siempre reacciona diciendo “Yo gozo con la actitud de tu hija, Nydia”, pero que la secre no se entere de que yo me entero de cómo ella se vacila mis voicemails… ;)

Ahora, ésto sí:

“Enmienda 2A en la vida de Alexandra: llevar las llaves del carro con un landyard guindando del cuello sin excepción.”

Esto: no me vuelve a pasar.

Anuncios

Publicado el abril 10, 2008 en Lecciones, Personal, Vida y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Hola
    pasando por unos metros
    me alegro que aun exista gente buena en este mundo, en el preciso momento mas desesperado de tu dia aparecieron, ojala les llegue el mensaje de alguna manera
    mucho gusto
    saludos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: