• Fragmento

Estuve escribiendo hoy un rato y me acordé de un post que había escrito hace tiempo en MySpace. Pensé que había pasado todos los posts de todos los blogs que he tenido a éste, pero aparentemente ese post en específico nunca lo copié. Anyway, que lo escribí hace mucho tiempo, me hizo recordar el día y …

Pues, aquí te lo pongo.


No sabía qué era lo que la impulsaba. Sentada en el borde de su cama, se ponía un zapato tras el otro con cierta impaciencia disfrazada de desgano, y se miraba en el espejo sin reconocerse muy bien. No sabía qué carajos estaba haciendo. Trataba de disimular su inquietud ante ese ojo inexistente que miraba su transparencia através de la ventana como sabiendo de antemano lo que ella estaba apunto de hacer. O, talvez, disimulaba su inquietud ante ella misma sólo para convencerse de que todo estaba bajo control cuando, en realidad, todo estaba siguiendo un arrebato improvisado, sin propósito fijo, pero lleno de matices descabellados e inciertos.

Salió de su casa a puntas. El portón mohoso la sacó de quicio con ese chillido oxidado en medio  de aquella oscuridad tan muda. Contuvo la respiración mientras halaba la manigueta con una lentitud desesperante, pero aquello era cuestión de “matar el pájaro” sin pensarlo mucho.  Una vez puesto el candado, anduvo sigilosa hasta el carro cerrando su puerta tras ella, y huyó de allí esperando que nadie de los que vivían cerca la hubiese notado.

Aquello se sentía prohibido, por alguna razón. Ni siquiera era típico de ella, quien lo maquina todo y quien reprime sus impulsos para pensarlos primero. Era la seguridad del safe zone… No. Más bien, era miedo, se había dado cuenta. Miedo a lo desconocido, a las posibilidades, a lo imperfecto. O miedo al propio miedo. Pero, ¿miedo hoy?

No. Hoy no. Miedo my ass hoy… Fuck it.

Así se encontró a ella misma conduciendo a las 2am, buscando nada que fuera suyo…

(¿Qué carajo se le había perdido?)

Sus manos temblaban por dentro con sutileza ardiente, su aire se entrecortaba con los latidos contundentes de un corazón ansioso que, realmente, no sabe qué esperar. Tiritaba con el frío del aire…

(¿O eran los nervios? )

Tal vez era la velocidad dividida entre el tiempo que acortaba la distancia entre aquel punto y el suyo. Aún así, se hacía la más fuerte, la más que no le importa, la más que no quiere la cosa….

(Puro orgullo de mierda.)

Era la curiosidad lo que mantenía su pie en el acelerador, sus manos frías en el volante manejado por una voluntad que no necesariamente era la suya. Eran las ganas de saber si aquella fibra todavía guardaba sus potentes capacidades de estremecerse, o si aquel espacio era ocupado por un inmesurable cariño que nunca encontró break de disiparse. Era el sentir si aquellos brazos aún se sentían como un refugio enajenante, si aquellas conversaciones fluían igual, si aquella química seguía inalterada, o si su mirada aún cargaba la misma ternura que desmoronaba sus paredes,… si el olor seguía siendo el mismo, si aquella fortaleza también era una pura fachada como la suya, o si la presencia permanecía desconcertántemente cómoda,… un puyazo delirante de algo que se siente demasiado bien como para no pertenecerse más. O, quizás, realmente todo cambió al final de la avenida: él, tomando por una salida, y ella, tomando por la otra.

La confundía. Entre semáforo y semáforo, no sabía si aquello estaba siendo una buena idea u otro error mal calculado. No había nada malo que esperar, pero ¿quién decía que algo bueno podría salir de ello? …

¿Y si realmente cambiamos?
¿Y si realmente nos dimos la espalda y continuamos nuestros propios caminos?
¿Y si la fibra ya fue exorcisada?
¿O si se sienta a mi lado y ya no nos reconocemos?
¿Si la química del fluir se atrofió con el tiempo?
¿O si nuestras memorias de lo-que-sea realmente murieron?
Entonces,… ¿qué hago aquí,
pisando este acelerador,
halada por una voluntad ajena en mi campo desorbitado,
para ver a alguien que posiblemente se convirtió en algo que ya no conozco?
Alguien… ¿un total extraño?”

Pero igual,… ¿qué más daba si ya no se querían? ¿Qué más daba si los dos habían seguido adelante y ambos estaban cool con ello? ¿Con no pertenecerse? ¿Con no anhelarse? ¿Con estar presentes y no reconocerse? Permaneciendo inmóviles, manteniendo cada cual una voluntad intacta que ya no tenía con qué ser tentada. ¿Qué pasa si los sentimientos fueron reformateados y la memoria sustituida? ¿Si todo cambió irremediablemente para no volver atrás?

Eso lo sabrás tu. Y eso también lo sé yo…

Yet, allí estaba ella. Conduciendo. Motivada por un arranque espontáneo de vivir el momento tal como siempre había oído. Cuestionándose, igual, si algo de aquello realmente valía la pena….

Mientras, allí estaba él. Esperando.

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Publicado el julio 22, 2008 en Amor, Creativo, Personal y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. me gustó
    como podemos pensar en tantas cosas, cuando sin embargo, a veces es algo sencillo, pero nos dejamos llevar por el drama
    un saludo

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