• Dos o tres cosas que siempre supe de los viejitos pero nunca me atreví a verbalizar

Es muy poco lo que conozco de la cultura china, así que no me aventuraré a argumentar cosas a ciegas, pero pienso que muchos países en el mundo, incluyendo Puerto Rico, podrían aprender dos o tres cosas de ella.

Una cosa que siempre he escuchado es que en China se le tiene mucho respeto a los ancianos al considerarles seres con sabiduría por todos sus años de experiencia. Eso es algo que debería caerse de la maceta en cualquier parte, pero cuando vamos a la práctica, tal respeto pasa totalmente desapercibido en muchas otras culturas incluyendo la puertorriqueña. He sido testigo de ancianos en asilos que no reciben una sola visita en semanas, que viven el día sin que les presten atención, que pasan malos ratos, negligencias y abusos. No hay que ir tampoco tan lejos. De vez en cuando cualquiera puede presenciar una falta de respeto en la calle hacia un anciano, así se trate de no tenerle paciencia entre carriles, bocinas y velocidades.

Pero también voy a decir una cosa, y voy a hablar bien claro aunque a algunos les esté malo: muchos viejitos puertorriqueños están cabrones. ¿Existe algún joseador* más poderoso que un joseador en Edad de Oro?

Mi teoría es que el adulto puertorriqueño, a medida que se va haciendo mayor, va temiendo cada vez más el llegar a esa edad en que sea considerado “Senior Citizen”, ese maldito término que le da la bienvenida a ser considerado oficialmente como anciano por el gobierno y, dependiendo de cuántas condiciones de salud tenga, a ser considerado como “viejo chocho” por la sociedad o, peor aún, “viejo verde” si se trata de un hombre anciano que no se quita y se cree que todavía puede. En fin, esos y muchos otros miedos se condensan en medio de la transición hacia la vejez mezclándose con complejos, inseguridades e incertidumbres acerca de lo que les depara esa última etapa en cuanto a todas las áreas de sus vidas,… y, francamente, no es para menos.

Oh, pero no hay que temer porque, precisamente, para aliviar ese rollo de miedos e inseguridades, están todos los beneficios que trae el súper combo de ser Senior Citizen: precios bajos, prioridad en asientos, filas cortas, entradas gratis, actividades en los Clubes de Oro, etc., etc., etc. Después de todo, ser “Senior Citizen” tiene un “coolness factor” bastante chévere, ¿no? Y es totalmente comprensible, respetado y, sobretodo, merecido. Yo soy pro-beneficios Senior Citizen: después de todos esos años (en lo que asumimos como “años de arduo trabajo”, aunque no necesariamente sea cierto en muchos casos), lo menos que se merecen nuestros ancianos son esos tipos de beneficios y alivios para disfrutarse esa nueva y última etapa en sus vidas.

Ahora, descubrí que no hay una cosa que más me encojone que un viejito que se vaya en el “tour” de Senior Citizen y se acostumbre a coger todo regalado cuando ni siquiera son cosas que necesita. Estuve hablando sobre ello con mi hermano el otro día luego de que ambos trabajáramos en distintas promociones y, después de haber compartido experiencias y sentimientos, decido presentarles a continuación:

Las Diez Cosas que Más Encojonan de un Anciano Joseador

  1. Que traten de persuadir a que les regalen algo por pena porque tienen artritis, diabetes, parkinson, presión alta, corazon malo, alzheimer, osteoporosis, etc.
  2. Que hagan lo mismo porque son veteranos de guerra.
  3. Que pidan que les den otro regalo para la nieta, la hermana, la hija, o la perra.
  4. Que vengan durante tres días consecutivos a seguir jodiendo para llevarse más cosas.
  5. Que hablen glorias de la marca promocionada como si uno se chupara el dedo y no se diera cuenta de que es pura labia.
  6. Que sigan tratando de persuadir para que se lo regalen “acá, callaíto, sin que nadie vea. Dale, mi’ja”.
  7. Que, cuando no logren convencer a uno, se vayan detrás de nuestra espalda a tratar de convencer a otra persona del staff, después que se les indicó claramente lo que tenía que hacer para ganarse el regalo.
  8. Y si no lo logran convencer a nadie, que aleguen y se vayan de culo diciendo que se han ganado el premio. Y que luego tilden a uno de tramposo si los mangamos en el truco.
  9. Que traten de que le adelanten el turno porque son “mayores de edad”,… cuando hay veinticinco personas más que también lo son.
  10. Y que arrasen con todos los artículos de promoción cuando luego, seamos realistas, no los van a usar para un carajo.

Tal vez sueno ruda, pero no me confundan: jamás le he faltado el respeto a una persona mayor. También estoy consciente que no sólo se trata de los ancianos, sino que ser joseador es una condición común del puertorriqueño natural. ¿Por qué? Me encantaría saberlo. Pero cuando el joseador se recuesta del “ay bendito, soy tan viejito” para obtener ventaja y/o hartarse de chucherías innecesarias por el mero hecho de que son gratis, honestamente me la pela.

Así que Doña Ramonita, aquí le digo lo que realmente quise decirle durante esos días de su intensa labia, pero que con una amplia sonrisa reprimí: váyase a su casa a limpiar con la fucking camisa que le regalamos y no joda más, puñeta.


*Joseador – una mezcla entre ser cachetero y ser labioso, o utilizar la palabra para persuadir con interés y así obtener cosas de una forma aprovechada y sin clase.

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Publicado el agosto 9, 2008 en Humor, Misceláneo, Opinión y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Tienes razon en todo lo que dijistes. muchos se recuestan de los privilegio que merecidos se los tienen pero hellos dont abuse it. yo vivo con mis tres abuelos [bueno una murio].

    tambien esta el clasico de cuando van a las filas, bueno no las hacen como tu dices hablan con alguien y los cuelan. hehe. pero quien le quita eso a estas alturas?

    lo de los abusos en los hogares eso da ganas de romperle la cabeza a los que son negligentes pq se entiende que hay casos que es lo mejor pero no siempre es asi. los dejan ahi encerrados por eso los mios vivian en mi casa. nunca los dejamos asi. solo cuando ibamos de viaje y eso fue ahora.

    buen articulo.

  2. Ale, creo que Doña Ramona te jodió un buen raaaato. Jajajajajaja En verdad que hay veces que te sacan el mossssssstroooo. Yo fui cajera y te puedo contar las 20,000 cosas que ellos hacen en los supermercados. Hay cuentos para hacer una tesis… Jajajajajaja Pero como “LA vida es bella y todo es bello” yo no lo quiero recordar, lo quiero dejar olvidado en ese lugar donde guardo lo que no necesito, pero que le saqué provecho ;)

  3. Es muy gracioso cuando decis..”Tal vez sueno ruda, pero no me confundan: jamás le he faltado el respeto a una persona mayor.”..!!Y que lo que estas haciendo!!..Y si quieres quitarte el coraje que le tienes a los narcotraficantes……no te desquites con los hancianos….!!Mas respeto!!

  4. Alex Lebronster

    Nunca le he faltado el respeto a un anciano… al frente suyo. Escribí esto hace casi tres años luego de trabajar en una promoción de tres días en la que interactué incidentalmente con muchos ancianos. Si escribir ésto para desahogarme constituye una falta de respeto, pues, aquí tengo en blanco y negro mi primera vez. :)

    No entiendo qué tienen que ver los narcotraficantes…

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