• Flores de Coca

Fui hasta Doña Fela pensando que ahí estaba mi carro, producto de la rutina de hace semanas. Antes de llegar, paré a buscar en qué parte de mi nuevo gigante bolso había puesto mi boleto; no me acostumbro a estos bultos 4×4. “Probablemente lo dejé en el carro” pensé, así que continué mis pasos. No fue hasta que subí las escaleras al 1-A cuando me pegó el recuerdo: mi carro estaba en la calle Luna. Sí, así mismo, en la Luna,… tan Luna allá, como en el carajo.

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No quise pensar cuánto más tendría que caminar de regreso, así que preferí entretener mi mente en pensamientos nítidos para cancelar el calculaje del camino de vuelta. Tanto me tripió las cosas que se me ocurrían que “si estamos en esas, vamos a caerle al Departamento de Estado y entregar el documento que tanto paseo en mi súper cartera”.

En menos de lo que me tripió pensar, allí estaba yo en el vestíbulo. Escribía mi nombre, decía hacia dónde iba, ponía mi firma y hacía una llamada mientras tanto, cuando de momento escuché una voz femenina a todo pulmón. Busqué a mi izquierda y allí estaba ella a unos cuantos pies de distancia, el origen de aquel pulso vociferal. Noté que sintió el peso de mi mirada cuando momentáneamente se enmudeció para voltear su cabeza hacia mí…

… Hombre, si esta mañana me hubiese levantado sabiendo lo que venía, no me hubiese sentido tan halagada como me sentí luego de esos meros segundos de silencio súbito que usó para recoger todas sus energías y declamar la oda más singular y pasional que me han dedicado en mis 26 años de existencia:

“¡Jodia dominicana, cabrona! Flores de coca, coca, coca, ÉSTE es pa’ tí! ¡¡ÉSTE ES PA’ TI, cabrona dominicana de Loíza!!! ¿¿Qué tú te crees?? ¡Sigue! ¡¡SIGUE PEGÁ a esa mierda en tu oído, pa’ que te llegue la maldición y se te pudra la cabeza, canto de cabrona!! ¡¡AAAAARGH!! ¡!”

No bajé ni por un segundo mi mirada fija, inexpresiva y confundida durante cada palabra que me seguían pronunciando aquellos labios en un discurso que dejé de escuchar cuando su lenguaje corporal empezó a hablarme más duro de lo que sus palabras sonaban, mientras que mi capacidad de audición ignoraba el teléfono que seguía sonando y sonando en mi otra oreja hasta el You’re Call Has Been Forwarded To An Automatic Voicemail System. Dos guardias miraban con ojos de pichaera a la vez que ella no me despegaba sus ojos furiosos de encima y me dirigía su dedo malo con ímpetu mientras seguía llamándome por mi nombre y mis apellidos: Jodia Dominicana Cabrona de Loíza.

Traté de reanudar mi conversación con el recepcionista luego de que se fue, pero volví a escuchar a Garganta Encojoná a lo lejos. Sacudí mi cabeza incapaz de concentrarme…

– Mala mía,… ¿quién es ella?
– No sé, una loca ahí. Ella se aparece de cuando en vez. En verdad, ni le hagas caso… – despachó él con simpatía.

“Mataron a mi hijo, ¡¡CHORRO DE CABRONES!! Calle Loíza, Llorens, desde Manuela, coca, coca, coca, flores de coca, AL CARAJO!!”

Sin contenerme, caminé hacia afuera y me quedé mirándola de nuevo, yo aquí en la entrada y ella allá en la esquina. Ya más o menos conocía las caras de varios personajes del Viejo San Juan; a esa nunca la había visto. No cabía duda de que, a la menor provocación, aquella mujer rompería a partir culos con sus manos, pies y dientes, o con la sombrilla que llevaba bajo su brazo.

Uno de los oficiales me miró mientras yo seguía mirando con curiosidad al otro lado de la calle.

– … ¿Tu carro está allí?
– No…
– ¿Necesitas caminar hasta allá?
– Tampoco…
– ¿Dónde está tu carro? – me preguntó de nuevo, como quien quiere ofrecer escolta a alguien que acaba de sufrir un asalto verbal.
– ¡Ahh, no, no, no! Mi carro está allá en la Luna. – le dije yo, sin quitarle los ojos a Garganta Encojoná.
– Pues,… ¿sucede algo? – insistía el guardia mientras me miraba, se volteaba a mirar lo que yo estaba mirando, y volvía a mirarme con intriga. Sonreí…

– Para nada… Soy fan.


Damaris, Ricardo and Alex like this.

  • Naíma – diablo ale que gracioso!
  • Lorna – Jajajaja!!!! Y Fortuno quiere eliminar a AMSCA……
  • Alex – Te voy a dejar en el Tenderloin…
  • Ricardo – ¡Coño, pues claro si eres la negra del culo grande de Loiza! Jajaja
  • Alex Lebronster – ¿Y tu abuela a ‘onde está, pariguayo? Jaja… ¿Tenderloin?
  • Maika – Buenísisisisimo!!!!!
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Publicado el junio 16, 2009 en Personal y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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