• Shaw’mon

“Michael Jackson murió. Se jodieron los querubines en el cielo…”

Me quedé mirando la pantalla de mi celular sin expresión: “What? ¿Quién es tan charro para estar enviando textos con chistes sobre la pedofilia de Michael Jackson a estas alturas? Quince años tarde, papi, por favor. Y pa’ colmo, lo charro que me parecen los chistes por texto que tanto me sacan por el techo. Psh, whatever…”

(A menos de que,…)

… Así mismo, me paré en medio de la ceremonia en la que me encontraba y salí para afuera. La llamada al emisor de ese texto era indispensable:

– Cabrón, ¿tú me estás tripeando?
– No.
– Cabrón,… tú me estás tripeando…
– No, mano.
– Cabrón,… me estás tripeando…
– Se murió. Todos aquí estamos en shock hablando de ello.

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Fue así como, desde entonces, todo se volvió Michael Jackson. Todo. Así como en mi video favorito “Leave me alone” (¿Farrah quién?), el mundo retrocedió a los 60’s, 70’s y 80’s cuando Michael estremeció los cimientos del Universo hit tras hit como una droga demasiado sabrosa que se sigue poniendo más viciosa pero nunca es “high enough”. Él logró lo que, hasta ahora, más nadie ha podido lograr en el mundo de la celebridad: tocar el cielo y vivir en la gloria de la fama,… hasta que sedujo a un querubín. Y como después del cielo ya no hay más nada, lo único que se puede hacer es caer por ley de gravedad,… y cayó.

Recuerdo cómo yo, teniendo 5 años, me sentaba solita en el piso de la sala con las piernas cruzadas a mirar embobada la película “Moonwalker” en mi televisor con la boca abierta, babas incluidas y toda la cuestión, mientras el brilloteo de aquellos mocacines en puntas se reflejaban en mi rostro fascinado por un fenómeno extraterrestial que vivió su vida desde pequeño frente a los ojos maravillados de un público que no paró de aumentar generación tras generación. Fue entonces que comprendí que este tipo realmente vivió toda su vida para entretener y satisfaser la obsesión morbosa de un mundo insasiable por lo que él era, hacía y representaba.

Lo pienso y lo único que puedo sentir es lástima ante mi propia creencia de que nunca pudo ser  realmente feliz. Nunca pudo tener una vida propia. Nunca pudo ser una persona promedio. Nunca pudo dejar de ser un producto totalmente comerciable. Nunca pudo pasar desapercibido. Tal vez tampoco pudo tener identidad propia. Nunca pudo lucir o comportarse como una persona natural. Nunca tuvo una salud mental como la tuya o como la mía, y nunca pudo tener una sensación real de lo que es la “realidad” (whatever that means for each person) porque su realidad siempre estuvo tan fuera de este mundo que se convirtió en un muy buen chiste. La fama se lo comió.

Hay gente que ha dicho que no entienden por qué el mundo hoy llora a un pedófilo, a la epítome del Plastic Surery Gone Wrong, a un anormal que se negaba a crecer. También hay gente sin mucho sentido común como Katia que dice que debemos preocuparnos por cosas más importantes como la basura que dejaron en Ocean Park la Noche de San Juan (hey, a mí también me indigna el desastre que hicieron en nuestra playa, don’t get me wrong, pero shaw’mon,… ¿Michael Jackson y Ocean? WHAT?! ¿Qué tiene que ver una cosa con – es más, ni voy hablar de ello). Yo digo que, aunque todo eso es cierto (y personalmente condeno la pedofilia), al César lo del César: frente a ese talento, grandeza e influencia, no hay quien que se pare.

Lamento la pérdida de una persona que nunca pudo encontrarse a sí mismo en medio de tanta fama, dinero, fanáticos, medios, pigmentos, fantasías, amarillismos, cirujías, mofas, morfas, Peter Pans, delitos, niños vulnerables y una infancia que siempre quizo abrazar y nunca pudo tener. Al final de su vida, Michael Jackson nunca tuvo tanta suerte como tú o como yo, ni en sus momentos de óptima gloria.

Pero en fin, ahí esta él, de vuelta en su gloria terrenal y celestial estremeciéndonos de nuevo con la misma emoción de sus mejores tiempos, y yo, con los mismos ojos de hace 20 años y los reflejos en mi cara (esta vez de YouTube) emocioná reviviendo lo que una vez fue. Así que, oportunamente, gracias por todo. Que descanse en chillingness.

Moonwalker (broken down in 10)

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Publicado el junio 26, 2009 en Arte, Música, Opinión y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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