• La Gran Macacoa

De todas las noches del mundo (y de mis últimos diez años de vida), anoche fue una en que empecé a sentir sueño temprano milagrosamente. Traté de aguantarlo. Quise postergarlo un poco, justo en esa media exacta en donde podía satisfacer mi impulso por vivir la noche lo más posible, y complacer la necesidad natural del cuerpo de dormir como un humano normal, común y corriente (cosa que, tal parece, yo no soy). Anoche lo logré, a las 11:30pm.

Esta mañana me conecté. Desde el principio hasta el final, mi feed estaba repleto de “fuego” y “explosión”. Qué es ésto, me pregunté con sueño y peste en la boca. Cliquié los links que me parecieron más relevantes, los comentarios que me parecieron más reveladores, las fotos que parecieron más impresionantes,… todas se veían impresionantes, a decir verdad (aunque, hablando claro, un fuego de tal magnitud hace que cualquier persona se guille de fotógrafo), pero en fin, me puse al día en cuestión de 5 minutos…

… O sea que explotó el sitio ese de la Gulf y hubo caos mientras yo dormía,… mientras yo dormía temprano por primera vez en par de tiempo. De todas las noches de desvelo intencionado y accidental, anoche tenía que ser la noche en que me dormí temprano, o que, by all means, la petroquímica decide estallar (o alguien decide estallarla). Qué coincidencia, qué bien, qué justicia para aquellos guardias de la noche como yo. En serio, me molesté un poquito. Pero qué rayos, la vida suele ser malagradecida.

De todos modos, no me impresioné tanto. Imaginé que en algún momento lo vería cuando saliera camino al trabajo en algún punto del camino. Así que así mismo me levanté, me lavé la boca, me bañé, me vestí y tomé café, todo mientras pensaba lo cabrón que ha estado Puerto Rico este año: entre la fiebre porcina, la recesión económica, los despidos, los paros, Calle 13, la censura, los inicios del carpeteo y la opresión, uno piensa “cómo ésto se puede poner peor”. La mierda es que siempre la próxima consigue cómo sobrepasar la anterior, y cuando todos menos lo esperábamos, la próxima resultó ser una explosión de gasolina.

Y mientras cogía mis cosas, me montaba en el carro, salía de mi casa y seguía pensando “Dios mío, Puerto Rico está algarete”, buscaba cómo conectar mi iPod mientras doblaba en la calle… y alcé mi mirada justo cuando lo prendí…

… A 5mph, mi presente se paralizó con mi mi pie en el freno y un “Anda… pa’l… carajo” cuando, muy distante a lo que yo pensaba, aquella columna no estaba tan distante ná, ¡sino claramente visible desde la conveniencia de mi propia urbanización! ASÍ de grande era (“Losers” nenes de teta) … y te lo juro por mi madre que, en la cumbre de mi pasme y de mi “ésto-se-jodió”, titi Celia apareció de la nada (no miento) como si me consolara con mi iPod en medio de la tragedia cantando una canción…

… Ay, titi Celia, ¿en serio que no hay que llorar?

P.D. – Como si tal coincidencia no fuera suficiente, más adelante me encontré con ésto en la Martinez Nadal (clickea la imagen para leer y seguir la noticia acerca de la explosión)…

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Publicado el octubre 23, 2009 en Humor, Música, Personal, TV, Vida y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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