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• Relato largo de cuentos breves en NY

Desde el día que él se fue, había quedado claro que no pasaría del verano hasta que nos volviésemos a ver. Yo no sabía con qué dinero lo iba a hacer, pero así estaba declarado. Por bendición, pude ahorrar unos chavitos con esfuerzo y, sin pensarlo mucho, compré un pasaje de ida. De ahí en adelante fue sólo conteo regresivo hasta que llegase el día.

Luego de la 1era noche...

Nuestro primer abrazo fue caliente con cojones, pero no de esa manera sexy. Una ola de calor coincidió con mi llegada, y nuestras pieles se fundieron con una capa de sudor entre cuerpo y cuerpo junto a un sol de más de 100 grados alumbrándonos por encima como si las 12 del mediodía fuesen para siempre. No supe cómo sentirme: estaba emocionada por verlo, por tocarlo, por besarlo y por apretarlo después de tanto tiempo… y, a la vez, se sentía como si fuésemos dos boxeadores en medio de un abrazo de tregua mezcla’o con fluidos corporales… ew.

Aquella primera noche salí a janguear con mi cuñada y su amiga mientras él trabajaba. Iríamos a este sitio bien nítido en el que tendrían Happy Hour a $4 la cerveza.

– ¡Eso es un palo en NY!

… ¿En serio? Oh my God! Extrané El Boricua, El Vidy’s, El Refugio, Nellylandia y todos esos chinchos donde una cerveza es cosa de a peso. Pero está bien: estamos en NY, que se joda.

Bebimos lo que pudimos en la última hora del Happy Hour hasta que la vejiga empezó a gritar. Las tres nos metimos a hacer fila en un espacio súper limitado con dos inodoros ocupados. Fue allí donde fui testigo de la hostilidad niuyorquina por primera vez cuando vino esta chica a colarse justo al frente mío sin ningún reparo.

– Pero… y esta tipa, ¡se coló con sendo guille! – dijo la amiga de mi cuñada en español mientras se lavaba las manos.
– ¡Sí, mano! Con descaro y tó, pero whatever. Que mee lo que tenga que mear, en verdad – dije yo con indiferencia.
– Qué cojones, que haga fila como nosotras, qué se cree – y nos echamos a reír con sarcasmo.
– My friend is using the bathroom, you know – se justificó conmigo la colona al darse la sospecha de que estábamos hablando de ella.
– Yeah, I figured – somehow, me había dado cuenta que ese era el caso.
– Yeah, ‘cause, you know, its very rude from you two to be talking in another language when there’s people that can’t understand what you’re sayin’.

… ¿EN ESAS? No pude creerlo. En la ciudad más mixta del mundo, alguien es capaz de exigirme en qué idioma tengo que hablar con mis compatriotas. Pero está bien. Tan solo la miré y le sonreí con tranquilidad:

– … I said it’s ok, you can go ahead and use it first.
– Tú eres muy buena, mano. Yo le hubiese dicho dos o tres pa’ rápido.

Lección #1: Pick your battles. Que no te jodan tu jangueo.

Dentro de un rato, el happy hour se acabó, las cervezas subieron a $6, la nicotina nos llamó, e hicimos un caballo para comprar cigarrillos a nada más y nada menos que $12 dólares la caja. Técnicamente, es más fácil pedir un cigarillo, ¿pero quién se atreve a pedirlo a esos precios? Poco después, ya yo estaba hecha por la noche, me montaron en un taxi y me fui. ¿Jangueo total de la noche? Casi $80.

Lección #2: Jangueo niuyorquino ¡CANCELADO!

Al otro día cogí mis cosas y me fui para un Starbucks a conectarme al internet. De un día para otro, los pasajes habían subido $10 más, por lo que debía comprar mi regreso antes de que fuese demasiado tarde. Había calculado el tiempo que podría pasar Fernando conmigo antes de que me fuera, así que escogí el día y lo compré. Fue entonces cuando se me ocurrió sacar cuentas de cuánto ya había gastado del presupuesto que había separado para el viaje, contra lo que me quedaba para el resto de los días justo después de haber sentenciado mi regreso a PR sin posibilidad factible de cambios,… y ahí fue que me horroricé.

Entré en pánico cuando vi que no me quedaba presupuesto suficiente para costearme “cómodamente” la estadía que acababa de planchar, y que la tentación de irme overbudget iba a ser desastrozamente iminente, ¡NOOO! Inmediatamente congelé mis cuentas bancarias para poder proteger mi regreso a PR, pagué mis cuentas del mes y me obligué a bregar con lo que tenía regañándome a mí misma como si fuera mi propia madre. O bregas con eso, o bregas con eso. Esa es la que hay.

Free MoMA Fridays!

Fernando me consoló: “Don’t worry, mi amor. Eso te da. It’s doable”. Y después de hacer un poco de research, vi que tenía razón. Resulta que en New York hay tantas cosas para hacer y ver, que es realmente fácil encontrar actividades interesantísimas a poco o ningún costo. Tendría que olvidarme del shopping, de musicales, y de todos esos splurging binges que tuve la primera vez que fui a NY. Así fue que, de turista, pasé a ser una chica visitando a su novio y probando el diario vivir de un nuyorican on a budget.

El iPhone fue mi mejor amigo. Un día antes buscaba por internet qué eventos chéveres habrían al siguiente día de gratis, y durante el día googleaba los mejores sitios económicos dependiendo de mi ubicación. Así fue que descubrí las dos pizzas con refresco a $2.75 de 2Bros, el falafel sandwich con Ice Tea por $3.95 de Amir’s, el arroz y pollo árabe por $6.00 de los Halal Guy’s, el bagel breakfast con espresso a $6.00 de Machiatto, o el súper bagel tamaño BigMac por $5.00 de Delí & Bagel. No fue, sin embargo, hasta que encontré las Presidentes 40oz a $3.50 en el colmado dominicano de la esquina, o el botellón de cerveza artesanal de 64oz a $10 de Bierkraft que supe que realmente estaba gozando.

Lección #3: ¡NY on a budget es bien posible!

Hubo otros días que sencillamente chequeábamos nuestras respectivas cocinas y nos juntábamos en casa de algún amigo a cocinar alguna cena. Fue así que una noche llegamos a Harlem y conocí a Pepe y a su novia finlandesa. Aquella noche abrimos una de esas ricas Presidentes junto a un vino bien nítido mientras ellos le metían mano a la cocina y nosotras le metíamos a la cháchara y la bebelata para orgullo pleno de nuestros abuelos. Ya al final de la noche, luego de par de birras y de comer el arroz con habichuelas y bistec encebolla’o más rico de mi vida, tenía demasiado sueño y pica’era como para seguir viendo el stand-up de Tracy Morgan. A lo lejos, escuchaba la voz de Fernando tratando de despertarme:

– Ven, Ale, vamos a coger un taxi.
– ¿Un taxi? No, un taxi no. ¿Pa’ que? Si tenemos el metro. – le dije con toda mi somnolencia.
– Chica,… vamos a tomar un taxi, dale. Hazme caso.
– Pero es que no entiendo, Fernando. Un taxi nos va a salir caro, estamos lejitos. Fuck that. Let’s just take the subway.
– Ale… un taxi, por Dios. Mira la hora que es. – insistía él, sin querer darme mucha explicación.
– ¿Pero por qué no el subway?
– ¿Tú quieres el subway? Ok, lo que tú digas. Vamos a coger el subway, entonces. – se resignó él con ese tonito cínico que decía “después no digas que no te lo advertí”.

Estación 75th W

Así que tomamos el subway. Mientras esperábamos a que llegara el próximo tren, un señor se nos acercó. Asumí que era negro hasta que abrío la boca y salió un español perfecto. Resulta que era de Honduras, y Fernando le contó que eramos puertorriqueños. Ahí estuvieron ellos hablando de nuestros respectivos países, de Latinoamérica y de otras cosas que no sé porque me quedé semi-dormida tan pronto nos sentamos dentro del tren.

En un momento dado, abrí los ojos mientras aquellos hablaban amenamente, y ví este chamaco que entró a nuestro vagón mientras el tren estaba en movimiento. Con flow de ganster y una cerveza en mano, se nos acercó un poco en la suya, casi con cara de querer buscarse un problema pero ni pa’ tanto. En esas, al señor hondureño se le ocurre invitarlo a la conversación muy cándidamente:

– And you? Are you puertorican?

Bingo: le hicieron la noche.

– I’m not puertorican, motherfucker. I’m black, OK??

Uff, aquí fue. Aquí me jodí. Aquí nos jodimos. Pa’l carajo se fueron el sueño y la borrachera. Solos los tres, encerrados en un vagón del tren, nos hemos topado con un hijueputa que, sin querer, lo acaban de insultar preguntándole si es puertorriqueño. Ya podía escuchar a Fernando. Ya sabía todo lo que me iba a decir si sobrevivíamos to whatever was gonna go down in that moment.

– Whychu’ callin’ me puertorican, bitch? Do I look puertorican to you, motherfucker?? Do I? Huh!? I’m black, bitch. Black! I can break your face for that shit, you know, motherfucker…

El tipo siguió por ahí pa’ bajo fronteando de ser el más negro y el más que le iba a partir la cara al señor por llamarlo puertorriqueño, mientras el señor, callado, trataba de evitar problemas justificando en la menor cantidad de palabras posibles que “he didn’t mean no wrong”. Mis nalgas permanecían tiesas mientras tocaba la espalda de Fernando dejándole saber mi estado de alerta, terror y culpa, aparentemente demasiado obvias incluso para el Black:

– Hey, sweetie, nice to meet you. Don’t be scared, you know, I’m not a bad person. It’s just that I ain’t letting nobody call me puertorican, cuz I’m not a fucking puertorican! I’m black and I deserve to be respected! Nice to meet you, too, bro. I’m not a bad person, but ait’t lettin’ nobody disrespect me – supongo que no le tuvimos cara de “foquin pororicans”… ¡y que ni se entere, que nos mata!

– Ehh,… hehe. Uhm, it’s ok, don’t worry about it, I mean, it’s cool… just,… don’t… don’t mind him… please… – le dije yo luego de corresponder su handshake, a ver si lograba que se tranquilizara un poco. No funcionó.

– So, watchu’ got in the bag, motherfucker? – aquí fue, aquí lo va a asaltar en nuestra cara, se van a enredar a los puños, el cabrón va a sacar un cuchillo, ésto se va a llenar de sangre, nosotros no vamos a poder hacer un carajo, y ésto se jodió en este tren que no acaba de llegar a la próxima estación, puñeta. El hondureño, callado aún, agarró su bulto y, estirando su brazo, se lo ofreció como bienviniendo que el tipo buscara entre sus escasas pertenencias y tomara lo que quisiera con tal que lo dejara quieto. Hubo un momento de silencio incómodo en el que todos estuvimos tiesos mirándonos y, de momento, el Black sale con lo menos que yo esperaba en este mundo:

– Yo’, I’m just fuckin’ witchu. We good man, a’ight? We good! Yeah, man, just playin’ witchu…

… ¿Tú me estás jodiendo? ¿Tú me estás diciendo que este cabrón nos tuvo cinco minutos con el corazón en la boca y el culo apreta’o, y estaba TRIPEANDO? ¿En serio? ¿En serio de que ahora le está dando la mano y tó? ¿EN SERIO? Digo, qué alivio, en verdad,… ¡pero qué huelebicho! Dejé de escuchar el resto cuando al fin se abrieron las puertas, nos despedimos de nuestros dos nuevos “panitas” de tren, y Fernando comenzó su speech de dos horas:

– ¿Tú ves? ¿¿Tú ves?? Por no hacerme caso. Te dije que cogieramos un taxi. Yo sabía que ésto iba a pasar, pero como tú te vas de culo y nunca me quieres escuchar y blablabla yada-yada-yada…

Y para acabar de completar, nos montamos en el próximo tren para rapidito encontrarnos con un:

– Shut up, motherfucker! Shut the fuck up! SHUT THE FUCK UP! I’ma bust yo’ ass right now if you don’t shut the fuck up, motherfucker!

… Of course, como no. Como si no bastara con aquel susto. Y como si ya Fernando no me hubiese regañado suficiente por la noche.

Lección #4: De vez en cuando, simplemente toma un foquin taxi. Por tu bien.

Ya empezaba a verlo. New York como turista era una cosa, pero como residente era otra. Es como una galleta en la cara llena de malicia, de cuero duro que se engrosa a fuerza de cantazos, de aprender a moverse y a esquivar esas cosas que aparecen cuando no las ves venir,… and it can get quite overwhealming, incluso con lo más sencillo.

Por ejemplo...

Un domingo quise irme al South Ferry mientras Fernando estaba en el estudio. Ya le había cogido el swing a la complejidad del subway. Hubiese sido la cosa más simple del mundo si no hubiese sido porque, cuando entré al tren, vi que me habían cambiado los muñequitos: aquel tren iba a saltar varias paradas, una de esas, la que yo necesitaba. Está bien. Me bajé en la próxima más cercana y caminé un rato hasta que decidí tomar otro tren para ir al sur. Ese también le habían cambiado la ruta y terminé en otro punto de un Mid-Manhattan atestado de gente que me dificultaba el caminar, incluso pensar en hacia dónde quería ir o qué quería hacer. “No, no, no, I just wanna get out of here, de seguro si voy al sur estará más tranquilo y allí me como algo. Let’s just try one more time hasta la próxima estación”…

Conseguí de nuevo la línea 1 que iba Downtown y me dejaría exactamente donde quería. El tren parecía acabado de llegar, por lo que algunos nos montamos con prisa antes de que cerraran las puertas y partiera. Para nuestra sorpresa, el operador del tren estaba adentro mirando con cara apestada, como si le quisiera partir la cara a alguien.

-… Are you going Uptown? – nos preguntó con una voz lenta, arrogante y grave.
– No – le respondimos nosotros pensando que eso era lo que precisamente él querría escuchar, partiendo de la premisa que afuera decía que el tren iba Downtown.
– … Well, then GET OFF MY TRAIN. THIS TRAIN IS GOING UPTOWN, NOT DOWNTOWN!

… Me quedé mirándolo con incredulidad por unos breves segundos antes de salir totalmente insultada del tren, poniéndome las gafas sobre los ojos en un intento vano de suprimir mi frustración, encojonamiento y cansancio, pero las lágrimas y un pal de pucheritas de puppy se me salieron anyway. Justo cuando había alcanzado la acera, Fernando me llamó:

– ¿Cómo estás?
– ¡ESTOY HARTA! – dije con toda la carga más changa de mi ser.
– ¿Pero por qué??
– Mano, puñeta, llevo horas tratando de llegar al South Ferry he caminado con cojones y cada vez que me monto en un puto tren me cambian la ruta y tengo que estar foquin adivinando dónde estoy y hay tanta foquin gente y esto es un revolú que no entiendo y tiene que venir este mamabicho a salir con la bichería de que el tren va uptown y no downtown pero es como que ¡HELLO, PENDEJO, AHÍ AFUERA DICE DOWNTOWN, NO TIENES QUE SER TAN HOSTIL! ¡y yo lo único que quiero es llegar al fuckin South Ferry y no puedo y me duele la cabeza y tengo hambre y no se ni dónde puñeta estoy! … ¡No te rías, Cookie!
– Pero, mi amor, jajajaja… yo te dije que en los wikenes el subway es una mierda por todos los cambios que hacen para las remodelaciones – me dijo con pena. – No te pongas así, Cookita. ¿Quieres encontrarte conmigo y nos vamos a comer algo?

Lección #5: Cuando la ciudad se ponga too much, no te pongas triste: cómete un canto’e pizza.

Esta vez nos fuimos al otro lado de la calle por aquello de variar. 2Bros tiene una pizza super rica que nos fascinaba, pero los cabrones no te dejan cambiar la soda por agua, y no hay nada más malo en este mundo que tomarse una soda tibia. Este otro sitio tenía la misma oferta de dos pizzas con bebida por $2.75 y, para mi fortuna, ¡la bebida podía ser una botella de agua! Para Fernando, en cambio, no había nada mejor que bajarse un buen canto de pizza con refresco, así que pidió lo suyo:

2Bros cheesy pizza!

– Agh, pero qué mierda, aquí también venden las sodas tibias, loco, que’s la que hay…
– Pues, mi amor, pídete una botella de agua como yo, es mejor. Qué se yo.
– Na, que me de un vaso con hielo, mano. A ver… Excuse me? ¿Tendrás un vaso con hielo que me puedas dar, por favor?
– Nosotro’ no tenemo’ eso. – le dijo ella con un acento latino bien agringa’o.
– Pues,… na, está cool, me la tomo así entonces. ¿Y el queso parmesano, dónde está?
– Nosotro’ no tenemo’ eso tampoco.
– … ¿No tienen queso parmesano pa’ las pizzas tampoco?
– Oie, pero tú como que ‘ta pidiendo mucho por un slice of pizza for a dahllar, huh?
– Eh… ¿Ok?

Lección #6: … Si algo funciona, ¿a veces es mejor no cambiarlo?

¡Y pa’ colmo, la pizza ni estaba tan buena!

Dos días después, por fin llegué al South Ferry sin problemas. Por algún momento pensé coger el Staten Island Ferry, pero creo que fue precisamente en el momento que compré la taza de café más mala que había probado hasta el momento que renuncié a las ganas y me fui. Ya yo había estado allí en el 2009, por lo que la magia de la novedad de “ver” ya estaba saciada, así que caminé de regreso al subway con mis earphones puertos y, en esas, me cruce con 3 oficiales posteados en una esquina dentro de la estación.

– Hey, lady,… Hey! Stop for a moment, please – el oficial tuvo que hacerme señas con las manos al verme tan envuelta escuchando música.
– Uhm,… Sorry? – bien confundida.
– We’re doing a random search among the public. Can you please put your bag on the table?
– Eh,… sure…? – ¿Acaso tenía cara de delincuente? ¿De problemática? ¿Seguro que era “random”? ¿O ésto era una cuestión racista? ¿Será porque ellos también tienen una pendejá con los puertorriqueños? … No importa, obedecí y puse mi cartera en la mesa con todo y la confusión.

– But… what are you looking for, exactly?
– Oh, we’re not gonna open your bag, we’re just looking for traces of explosives or anything that might put people in danger. You know, just keeping you safe.
– Oh! Ok. Well, you know, I don’t even live here, actually. I’m just visiting – decidí montarle conversación mientras el otro oficial le pasaba un wipe a mi cartera. Me pareció cool.
– Really? Where are you from?
– Puerto Rico. – sonreí.
– Oh, nice! Well, now you have a story to tell, right? Hahaha!
– Of course, hahaha! – con mi risa falsa – Can I take a picture?
– … Eh… I don’t know about that
– … I’m kidding.
– Ah! Haha! Well, we’re done. You can take your bag now, ma’am. Have a good time!

Lección #6: No jodas con figuras que reciben photo ops en Time Square.

Seguí mi camino hacia el tren con mis earphones espeta’os en los tímpanos nuevamente y mis gafas protegiéndome de cualquier “Watchu’ looking at?”. Aún después de todo, el subway me resultaba cómodo. Lo único que en ningún momento pude superar realmente es la incomodidad de los beggars dentro del tren. No me refiero a esos que están con un cartel en una esquina, o los que tocan música o cantan y piden chavos. Me refiero a los que entran y dan su discurso a to’a boca provocando que todos en el vagón se pongan incómodos y hagan silencio:

– I don’t have a home. I don’t have a job. That’s a BAD “cambeenation”.

El resto es poesía de autopena junto a un presentimiento de que probablemente esa persona podría estar mejor si al menos intentara trabajar,… pero es solo un presentimiento. Quién sabe cuál es la realidad de éste tipo, o cuánta veracidad tiene el cuento que está declamando. Después de todo, NY es una ciudad enorme y estúpidamente cara, y cada cual tiene sus rollos. A lo mejor sí ha tratado de trabajar y de echar pa’lante. A lo mejor nadie le había dado el break… y quién sabe, a lo mejor algún ser querido mío podría estar en su posición algún día. Entonces uno empieza a sentirse medio culpable porque una parte mía quisiera darle algo, pero la realidad del caso es que todos los días aparecen 20 personas que piden chavos mientras que uno mismo está bregando con lo suyo, con joderse trabajando para echar pa’lante y pagar el costo de la vida, y si fuera por la pena, los deambulantes dejarían a uno en quiebra… y sigues pensando toda esa musaraña con el badtrip de la culpa juiciosa y la incomodidad de que el tipo siga contando la historia de su vida hablando bien duro cuando de repente:

– Your donantions are also welcome over the internet. Feel free to do so at givemeyourdamnmoney dot com.

Lección #7: … Pa’l carajo la caridad.

¡No me dejes ir...!

Pestañé y ya había llegado el 8 de agosto, mi último día allí. Si la peor parte de tener una relación a larga distancia te va a patear en algún momento, lo hará inevitablemente en el aeropuerto, sí. No sé bien cómo llegué a PR de nuevo. Por mí, aún estuviese abrazando a Fernando, diciéndole que lo amo y pescando cualquier excusa para tener más tiempo juntos: acompáñame al baño,  ven a lo que tomo agua, vamos a comprar el ticket, siéntate en lo que me como un bagel, abrázame un ratito más… ¡AAA!

Con todo lo bueno, todo lo malo y todo lo increíble,  mis 18 días por allá fueron un buen canto bien mixea’o del encanto de pertenecer un rato a la Gran Manzana. Juntarme con mis buenos amigos de hace años nunca deja de carecer precio. Celebrar un año del día que conocí a la persona que amo, y actually poder celebrarlo con él, es una bendición. Reunirme con personas nítidas a hacer una cena, conocernos y pasarla bien es una inyección de buena vibra. Y tener una oportunidad de tumbarme de espaldas a la grama cada 10 bloques y poder mirar el cielo desde un canto de tierra donde virtualmente todo es posible es prometedor. Posible-bueno. Posible-malo. Pero posible al fin…

Quién sabe.

S.Y.S.


Samuel, Alexis, Mariana, Melissa, Odalis, Diego, Steve, Nicole, Amlys and Marisel like this post.

  • Odalis – Siempre leo tus Post-Baked. Me gustan, tienes una lectora fiel :)
  • Fernando – Viste q cabron quedo? Sin importar lo largo
  • Karina – Your stories are the awesomest!…:)
  • Karymar – Me gustó! Muy auténtico!!! Me reí pal jeje Exito chica!
  • Viviana – Acho, me hiciste reír. Ya no me siento mal por mi último día badtripeoso, ni por la gente que me dijo mierda. A ti te fue peor, jeje.
  • Alexandra – Gracias a todos, y gracias, Odalis, por ser fiel a pesar de mi crasa inconsistencia, jejeje :)
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• Tómbola

No es como otras veces que decimos que “las cosas están malas”. Como dice mi papá, “desde que yo era chiquito, las cosas están malas”.

No es como otras veces que podemos justificar bajo qué circunstancias la gente se busca arriesga a que las cosas malas les pasen para, por eliminación, sentirnos que estamos seguros mientras no hagamos lo mismo, no.

Tampoco es como otras veces que decimos con preocupación que las cosas están malas para jugar a ser “realistas juiciosos” justo arla’o de nuestra fantasía mental de que somos intocables y de que “eso no me va a pasar a mí”.

Ya no hay lugares seguros, horas seguras, circunstancias seguras. Hoy la calle se apoderó de mi(nuestro) sentido de intocabilidad e invencibilidad. Hoy pongo un pie fuera de mi casa y estoy bien consciente de que ya me estoy buscando que me peguen un tiro, dentro o fuera de ella, en mi cuarto o en el patio, en mi carro o en casa de mi amigo, en el mall o en el multipisos. Y si en algún momento pensé que en casa de mi abuela estaría bien, ni eso, porque esos son los más fáciles de joder, y hoy día el respeto está passé.

Pienso en mi cuasi-asalto hace un año y veo cuán afortunada fui. Pienso en el cuasi-asalto de mi hermano hace una semana y veo cuán afortunado fue. Pienso en el carjacking de la panita y veo cuán afortunada es. Pienso en ese par de hermanas ancianas y veo que, en realidad, está jodido, o en la abogada con el tiro en su boca y está jodido, o la madre de mi amigo en San Patricio viendo volar tiros y está jodido, o el chamaco saliendo de los arbustos a balazo limpio contra el primer carro que tomó la salida y veo que está jodido. Realizo que sobrevivimos diariamente en un país donde estar vivo es de suerte porque ya no es algo que pasa lejos y que les pasa a otros: buscarse un tiro aquí es tan fácil que ya no es ni accidentalmente solicitado, sino indispensable, como si tuvieramos cara de que, de hecho, necesitamos un tiro, ¿por qué no? ‘Se joda. Como si la vida ya no fuese suficientemente frágil, habremos de fortalecer los músculos de nuestros cuellos con perse mirando por encima de nuestros hombros.

Mi navaja de bolsillo que antes se sentía como cuchilla de Rambo ya se siente como lima metálica de uñas, y mi “tazer” como lengua en batería de 9V. Hoy comienzo a pensar que tal vez aquella biutishan cristiana estaba en lo correcto en su paradoja de alabanza a Jesús con pistola en mano, ready pa’ volar un par de huevos antes de que se desangrara. No es fácil. Se me acaban las opciones pa’ gritar “no jodas conmigo.

Oficialmente, no me siento safe en las calles de mi país.


Fernando, Ginnette, Diego and Viviana like this.

  • Fernando – No habia leido esto, creo q esto expresa brillantemente el sentimiento de una nacion hoy dia (viste que funciona corregirme? jaja) and you refuse to be published…

• ¿Aprovecha y pégame?

Últimamente me molesta cuánto desmenuzan diferentes asuntos puertorriqueños complicándolos de tal forma que se pierde el propósito original de todo. A veces se siente que, de un asunto que tiene dos bandos (digamos, a favor y en contra) y en el cual originalmente se haría muy fácil tomar parte, se factoriza entre tantos detalles – algunos importantes, otros totalmente misceláneos – que se pierde la perspectiva de a dónde teníamos planificado ir en primer lugar.

A veces no hay que complicar las cosas. A veces hay cosas que no paren más.


El pueblo en general se indignó cuando se supo que la Ley 54 no cobija a los adúlteros abusados. Ahora sale un proyecto para enmendar la Ley y poder cobijarlos. Sin embargo, cuando se toca el tema de si cobijarán a los homosexuales también, una mujer del capitolio (cuyo nombre honestamente desconozco) contesta que en este momento no cree que haya espacio para ello, supongo porque para los homosexuales nunca hay espacio entre las letras de los proyectos de ley. La procuradora de las mujeres, por su parte, dijo que “la interpretación del Supremo de que las relaciones adulterinas no estaban cobijadas por la Ley 54 era correcta, porque la administración tenía una campaña para promover valores, por lo que resultaría contradictorio que protegieran una conducta penalizada como lo es el adulterio.”

¿De qué valores estamos hablando, exactamente? Si, para empezar, desde que la presente administración está en el poder, ha roto con la paz y el respeto en tantas formas (sublimes y directas) de las que a lo mejor podríamos contar. Me parece muy bien que hablemos de fomentar valores (humanos), creo que Puerto Rico lo necesita. Sin embargo, me parece muy contradictorio que se armen el pecho con ello en calzoncillos, y lo usen de excusa  para “grisar” un asunto que está en blanco y negro.

En el tercer párrafo del artículo 1.2 de la Ley 54 de Puerto Rico, la primera oración dice:

“El Gobierno de Puerto Rico se reafirma en su compromiso constitucional de proteger la vida, la seguridad y la dignidad de hombres y mujeres.”

… Ya. De eso se trata. De proteger la vida, seguridad y dignidad de hombres y mujeres, un asunto de derecho básico sin importar sus preferencias personales. ¿Por qué hay que convertilo en una gama de grises de que si se es adúltero no, si son un matrimonio sí, si es homoseuxal tampoco, pero si conviven también aunque, bajo el código moral que ellos siguen, se considere como “inmoral”? Si a través de esa diversificación intentan fomentar una “conducta moral”, sepan que el adulterio, como la prostitución, existe desde hace miles y miles de años A.C.; mantenerlo al margen del cobijo no hará que cese. Y aquellos que quieren defender el cobijo para adúlteros mas no para los homosexuales (tú sabes, porque el homosexualismo es otra cosa y no se puede aceptar) sepan que, si tan moral vamos a hablar, más inmoral es una persona que decide adulterar, que un homosexual a quien nadie le preguntó cuando nació si preferiría ser straight. No es como que los gays pueden decir: “Oh, shit: la ley 54 no me cobija, ni me puedo casar, ni puedo adoptar, ni tengo los derechos de una pareja straight… Debería considerar apagar mi switch de gay y convertirme en straight from now on”. Vamos, todos podemos ser más inteligentes que eso.

La Ley 54 no debe ser un issue. Proteger la vida humana no debe ser un asunto politizado por ideologías, ni un tema que se deba llevar a votación. Si “moralidad” es el único idioma que nuestros líderes hablan, proteger la vida humana es la base moral por excelencia en su forma más básica y pura, por encima de las creencias e idiologías que cualquier persona pueda tener.

Una vez más, cuestiono el compromiso del Gobierno, su responsabilidad para con el pueblo, y su mismo “código moral”cuando permite, fomenta, perpetra y autoriza la violencia a través de la palabra, la omisión y la acción.


Isaac, Gaily, César, Valeria and Fernando like this.

  • Gabriel – Viéndolo de blanco y negro en PR existen tres bandos. Los que no separan la iglesia del estado y quieren citar a la biblia como referencia para aplicar la ley. Segundo los que sienten un impulso por hablar de política y echar gloria o culpa al ejecutivo/legislador en función. Y por último los que como no les toca ni les cambia la vida prefieren no tomar una postura y quedarse callados. Son éstos últimos los que más aborrezco. Porque como no toman postura dejan que automaticamente los vanguardistas de la “moral” (whatever that is) se convierten en la mayoría de manera automática.
  • Gabriel – Coincido contigo ale, que bueno tenerte de amiga. El derecho a que una persona no se le agreda, hostigue no tiene que ver nada con su estatus civil y mucho menos con la sexualidad. No se puede enaltecer valores cuando prefieres tomar una medida conservadora y te haces de la vista larga a las consecuencias. Y para todas las personas que dicen que le quedan los delitos del código penal les cuestiono cuál ha sido su experiencia para mover la maquinaria del Estado…
  • Alejandro – brutal!
  • Alex – La Furia de Luis Gabriel, jajajaja
  • Isaac – essselente

• ¡Todavía no sé si sentarme a’lante o atrás!

Siempre que miro a Rebecca Black, me acuerdo del Vh1 Behind de Music de Britney cuando llegaron al tema de “Baby, One More Time”. Aparentemente, el video que tenían conceptualizado para esa canción originalmente era tan y tan mierda que Britney se cagó y dijo con angustia algo como “Mom, everyone in America is gonna laugh at me”. Ella se decidió a meter la cuchara en la olla, y de ahí salió el video de sexy schoolgirl que se convirtió en el palo que fue por allá para el 2000.

Pero al menos Britney contaba con una canción gufiá y, tal vez, con la suficiente madurez para temer ser el hazme-reír de Estados Unidos y hacer algo al respecto. Rebecca, en cambio, cuenta con unos escazos 13 años, tal vez muy cortos como para poder pronosticar cómo el pop puede arruinar su vida (estoy segura que ya para esta hora tiene que tenerlo sobreentendido),  y con una canción demasiado mierda para ser salvada por cualquier tipo de video. Creo que Britney dio en el clavo con la pregunta primordial que se debe realizar antes de lanzar algo al público, cosa que debió haber hecho Rebecca antes de abrir su risueña sonrisa: “Is my country gonna laugh at me?”

Sí.
Sí, sí, sí.
Tu country y el mundo entero.
De todas formas, Rebecca está tan y tan pegá que al final de esta oración ya está passé hablar de ella. Así que enough about her.

Buscando un poco sobre quién es esta girlilla y de dónde salió (sé que parece que  aún estoy hablando de ella, pero dame break), supe que está firmada por una compañía llamada Ark Music Factory, y es eso mismo: un pop factory. Pero barato. Aparentemente, ellos hacen castings por ahí y, si eres suficientemente cute, cantas al menos más y menos y tienes unos papás que quieren vivir de tu fama, quedas contratá. Entonces te hacen una cancioncita bien autotuniá, un videíto bien colorido y te postean por ahí a ver si pegas y haces dinero. Ark Music es hasta una comunidad así con guille de exclusividad. Cuando entré a la página, me pidieron registrarme para poder ver el contenido. Claro que me saqué una cuenta. Bajo un nombre falso. Ni me busques.

Anyway, entre una cosa y otra, me puse a ver los videítos de las demás artistas de la factoría por su canal de YouTube, y algo me llamó terriblemente la atención. Dejaré que el siguiente video hable por mí:

Todos los videos antes presentados son de Ark Music, y el mamabicho que sale en cada uno de ellos se llama Patrice Wilson. Es él quien tiene 3/4 partes de la culpa que una cosa tan terrible como “Fry-day” haya invadido tu perímetro al ser el co-productor y co-escritor de dicha joya y, además, va nada más y nada menos que por el nombre artístico de Pato.

Yes, leíste bien. Pato. No tengo cómo probarlo porque borraron lo que podría usar de evidencia. Pero it is daun rait trú. Él es Satanás.

¿Quién diría que un “rapero” con tanto guille y tanto fronte haya podido escribir espléndida mierda? Nada más que un “motherfucker” tan motherfucker que se pueda poner a motherfuckear en videos de pop princess wannabes bajo el nombre de Pato.

Lo triste del caso (aparte del aparente hecho de que Pato parezca tratar de construirse su propia carrera como cantante y padrino a costa de rappear en canciones de chamaquitas desconocidas) es que, mientras el resto de las canciones de Ark Music realmente no son tan malas (a mí particularmente me gusta mucho la de Abby Victor), Ark Music pasó de “ArkWho?” a “ArkShit!” en cuestión de un par de días solamente por la canción más basura que han podido producir, y ahora todo se jodió: “Wow, que canción más cool. ¿Quién la produjo? ¿Ark? ¿Los que produjeron “Friday”? Fuck!”, “Mira esa chamaquita, qué talento tiene. ¿Quién la maneja? ¿Ark? ¿Los que produjeron “Friday”? Fuck!”, “Ese video looks promising. ¿Quién lo produjo? ¿Ark? ¿Los que produjeron “Friday”? Fuck!”, “Esta canción está genial, esto va a ser un palo cabrón. ¿Quién la escribió? ¿Pato? ¿Quién es Pato? ¿El que escribió “Friday”? ¿El mismo que también rapea en “Friday”? FUUUCK!”

Oh, yeah. He’s one mad motherfucker.


¡¡UPDATE!!

La evidencia regresó. Les presento a…¡PATO!


Fernando likes this

  • Giovanna – Es q casi me mato de tanto q me rei!! Dime q ese videito es tuyo pq kdo kbroooonnn!! Tu eres la mejor!!
  • Fernando – te botaste!

• Just sayin’

La gente tiene que parar de decir “por eso estamos como estamos” como conclusión para cualquier cosa puertorriqueña:

La gente pobre cogen cupones: “por eso estamos como estamos”.
Fortuño está en el poder: “por eso estamos como estamos”.
El Arzobispo da su opinión: “por eso estamos como estamos”.
Pedro Julio condena la homofobia: “por eso estamos como estamos”.
Hay tapón en Puerto Rico: “por eso estamos como estamos”.
Hay muchos fast foods: “por eso estamos como estamos”.
Hay mujeres con dubis en la calle: “por eso estamos como estamos”.
Los estudiantes luchan por sus derechos: “por eso estamos como estamos”.
Maripily se está divorciando y es vecina de Luis Miguel: “por eso estamos como estamos”.
Los periódicos están llenos de anuncios: “por eso estamos como estamos”.
La gente come con los codos en la mesa: guess what? “POR ESO … estamos como estamos”.

¿Y cómo estamos? ¿Bien? ¿Mal? ¿Alegres? ¿Conformes? ¿Entusiasmados? ¿Aburríos? ¿De maravilla? ¿Encojonaos? ¿Ensimismados? ¿Insensibles? ¿Solidarios? ¿Pesimistas? ¿Gozando? ¿Tronchados? ¿Ilusionados? ¿Podridos? ¿Cándidos? ¿JODÍOS?

¿Qué es eso? ¿Qué significa esa frase? ¿Quién es el que sabe por qué estamos como estamos? ¿Y cómo es que estamos? ¿Cómo es que foquin estamos? …

Just sayin’.


José, Damaris, Ginette and Melissa like this.

  • Omar – Hay mujeres con dubis en la calle: “por eso estamos como estamos”. – te guillas, jajaja
  • Chago – por eso es que estamos como estamos
  • Paola – Todo es culpa de los dubis. Todo
  • Alex – ¿QUÉ NOS PASA, PUERTO RICO?
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