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• Buenos días, corillo

Me levanté con la leve preocupación. Nada wow, cosas de la vida, el padecimiento de ser humano, de vivir y sobrevivir. Daba vueltas en el post-amanecer de mi cama en lo que siempre he definido como ese área gris donde ya no se duerme pero tampoco se despierta. El tiempo pasa y no pasa nada, y los pensamientos me abrumaban sin hacer mucho sentido (y si no entiendes, no es poesía, es a propósito. Es que no me interesa decirte públicamente qué era lo que me pasaba).

Entonces decidí levantarme, abrir los ojos, mirarme en el espejo todavía con ojos de incertidumbre y aburrimiento, restregarme la cara con agua, la boca con pasta, espuma pa’ desinfectar lo negativo.

Y mientras me preparaba el café, limpiaba el counter y me hacía los mini panqueics, un aire cálido abrazó mis brazos (… no, carajo, no era la estufa, foquin charro… prosigo),… un aire cálido abrazaba mis brazos y, sin yo pretenderlo, me mangué con la mente inundada de ternura y de flashes forra’os de cariño, memorias de toda la vida casi acompañadas por una melodía de un piano imaginario bien corny tocando bajito en el fondo, y mucha luz, mucha luz por todos lados…

Y devuelta al counter con el café malo ese hirviendo y esperando a que la mantequilla se derritiera, me di cuenta que todo lo que pueda ser malo se hace pequeño junto a aquella calidez mental. Accidentalmente, se borra y olvida. “Whatever con lo feo”. Y, acho, se siente bien, bien rico.

Sonreí: nada importa cuando soy amada.


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  • Fernando – like muchas veces
  • Paco – Mira dormilona sal de la cama jiji
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