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• Do No Harm

Soy un árbol que llora, ¡oh!, tan afligido…
Para qué me abres,
por qué me matas,
para que me reduces a papel si no me tocas,
no me acaricias,
no me provocas,
y prefieres plazmar la belleza del escenario
en esa otra,
tan nueva,
tan inmortal,
tan versátil y elocuaz,
contrario a mi naturaleza orgánica,
humilde y sencilla,…
pero real.

Este poema se llama:
“Pixel, ¿por qué tienes que ser tan puta?”

Inspirado (y dedicado) por (y para) la (foto de FB por Willy D. Ramos)

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• Treehugger

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El árbol que se cayó sí tuvo testigo. El testigo fui yo.

Yo lo vi caerse.
Caminé hacia él.
Lo toqué y lo sentí.
Y sé que cayó, a pesar que más nadie lo vio.

Lo toqué con mis manos.
Sentí sus asperezas.
Toqué la hendidura,
y vi sus entrañas,  justo donde partió.

Le vi los anillos,
y después los conté.
Vi que tenía 127 años, y que era frondoso,
y que parecía hermoso,… y lo tenía en mis manos,
y cabía exactamente en el diámetro de mi abrazo,
mis dedos abrochando su circumferencia
rugosa y picante, incómoda y cruel,…

Pero así mismo me gustaba,
que me picara y me ardiera por todo un fin de semana,
para que no se me olvidara su nombre,
ni su olor, ni su textura,
ni la dulzura de su sábila.

Y no se me ha olvidado, no.

Para nada.

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