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• HELLO. My name is: Alexandra

“Have you ever seen yourself through the eyes
of someone else that you have become?
Have you ever stopped for a moment and looked
at yourself through the eyes of the ultimate observer?”

-“Ramtha” en What the Bleep do we know?!

Mientras cruzaba la línea entre soñar y abrir los ojos, escuchaba la voz de mi vecino a lo lejos cantándole una canción a su bebé que ya no sé tararear. Pensé en Renton, pensé en Trainspotting, pensé en Quantum Physics, en que ya no soy la misma según otros, en que aún tengo adherido mi nametag en el brazo. Cuando sales del mundo inconsciente y entras en el consciente, muchas cosas se te ocurren en esa transición. Cosas geniales. Pero tal como los sueños, se olvidan fácilmente.

Me paré frente al espejo. Mire mi nametag y quise arrancármelo de un tirón. No se me hubiese ocurrido que dolería muchísimo más que una curita, y no grité como una perra porque,…. no se por qué. Razón de más tenía para hacerlo. En el espacio de mi brazo donde estaba el nametag, ahora quedaba una marca roja. Y detrás del nametag, justo donde estaba mi brazo, ahora quedaba una fina capa de piel como la que se muda cuando se coge demasiado sol. Ahí estaba mi pellejo desgarrado de raíz y yo lo veía sin poder creerlo,…

…No es chiste. Quitarme el nametag me dolió con cojones.

Hace muchos años le confesé a Tamara una de esas cosas que le pasan a uno,… de esas cosas que uno cree como algo natural porque lo has sentido desde siempre, pero que te preguntas si otros también las sienten como tú, o si son cosas de uno nada más que, por más que las expliques, nadie entenderá.

“A veces me siento incómoda en mi piel…”

No sé cómo describir la sensación. Tampoco sé qué es lo que lo provoca aunque he encontrado algunas cosas que funcionan como triggers. Usualmente le pongo fin a ese feeling extraño e incómodo mirándome al espejo y observando mis rasgos con cierta fascinación pensando en la infinita posibilidad de cuerpos que me pudo haber tocado, las millones (pero finitas) combinaciones genéticas en que yo pude haber resultado… sin embargo me tocó este cuerpo. Pero comoquiera el cuerpo se siente separado, como si fuese otra entidad que casualmente yo puedo manejar pero no controlar. Otras veces me toco el brazo para confirmar si, de hecho, esa piel es mía. Entonces la piel se siente muy ajena, muy claustrada,… prestada, como si yo no cupiese bien dentro de ella.

“…diablo, loca, no sé. De repente siento que no hago sentido…!”
“Fíjate, no,… A mi también me pasa. Y también me sacudo para que se me quite…”.

Si alguien me hubiese dado un glimpse hace 5 años de lo que yo sería ahora, de seguro no me lo hubiese creído. Me hubiese sorprendido demasiado de ver esa persona con ese pelo oscuro y todo lo demás, no pareciéndose en nada a lo yo que era para aquel entonces. ¿Me hubiese tripeado? ¿Hubiese anticipado? ¿Hubiese rehuido? ¿Hubiese pensado diferente de mí? ¿Me hubiese sentido liberada? ¿Complacida? ¿Pasmada? ¿Preocupada? ¿A fuego? ¿Et cétera?

No sé por qué, últimamente se ha hecho más presente este círculo del cual me habló Iván Cardona en Teoría de la Comunicación. Esa distancia imaginaria con la cual nos separamos y nos protegemos del mundo,… un perímetro que, cuando es accesado por extraños en un ascensor muy cargado o en un metro demasiado congestionado, nos sentimos invadidos, incómodos, evitamos eye-contact. Todos lo tenemos. Desde entonces veo ese círculo alrededor mío, a la altura de mi cintura, separándome de todo como si yo fuese un ente independiente del resto del mundo. Inerte. Automático. Aislado. Transparente. Decifrable. Fascinante. Contradictorio. Sin sentido. Pero demasiado potente.

¿Y sabes? Me encantaría entenderlo,… mi realidad, mis circumstancias, mis estados, mis reacciones, mi ambiente, todo lo que lo rodea, mis plataformas, mis compuestos, mi network, energías, dimensiones, convicciones, mis fucking “peptides” que a veces me joden la existencia cuando toman control sobre las cosas que no puedo controlar incluyendo toda esa cosa ardientemente tangible y sensorial que ahora mismo me corre por los brazos y se me sale por los poros,…

…O tal vez, se me sale por el hoyo que dejó el nametag cuando me arrancó la piel…

…Mi piel?

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Now, I’ve justified this to myself in all sorts of ways. It wasn’t a big deal, just a minor betrayal. Or we’d outgrown each other, you know, that sort of thing. But let’s face it, I ripped them off – my so called mates. But Begbie, I couldn’t give a shit about him. And Sick Boy, well, he’d done the same to me if he’d only thought of it first. And Spud, well, okay,… I felt sorry for Spud – he never hurt anybody. So why did I do it? I could offer a million answers – all false. The truth is that I’m a bad person. But that’s gonna change – I’m going to change. This is the last of that sort of thing. Now I’m cleaning up and I’m moving on, going straight and choosing life. I’m looking forward to it already. I’m gonna be just like you….

The job. The family. The fucking big television. The washing machine.
The car. The compact disc and electric tin opener. Good health.
Low cholesterol. Dental insurance. Mortgage. Starter home. Leisure wear.
Luggage. Three piece suite. DIY. Game shows. Junk food. Children.
Walks in the park. Nine to five. Good at golf. Washing the car.
Choice of sweaters. Family Christmas. Indexed pension.
Tax exemption. Clearing gutters.

Getting by.
Looking ahead.

The day you die.”

-“Renton” en Trainspotting
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• Pero nena, ¿Qué carajo tu estás tomando?!?

Aún no sé pq, pero suele pasarme que, cuando bebo lo mínimo necesario para llegar al estado de picaera, al otro dia despierto con ansiedad. No sé si actually fue eso lo que me pasó ayer, o si más bien me explotó el cansansio de haber dormido tan poco antes de pasar el susto de casi tener que llevar a Natalia al hospital, combinado eso con la cerveza y el vino que mezclé durante la noche anterior. Pero esta vez, en lugar de sucederme al despertar, me dió antes de irme a dormir. Y tener ansiedad a las 3am en una casa que no es la tuya y con panas que se acaban de acostar a dormir… mano,…en verdad que no brega. Oddly enough, la ansiedad se me fue con una taza de café y una película que no llegué a terminar pq me quedé dormida al poco rato. A veces mis sistemas son así; funcionan en formas poco esperadas. ¿Qué te puedo decir? “Así es el mundo artístico”, dice Waikinobi.

Anyway, la pasamos muy cabrón. Con alguna cerveza en la mano, las conversaciones parecían no acabarse. Y en esas estabamos Nati y yo cuando aún no habían llegado los otros tres.

– Oye Nati, te voy a hacer una pregunta. Es media algaro, pero contéstamela como te salga.
– Ah pues daleee. – me dijo ella en su tono bien Natalia.
– Bueno…

…Si pudieras cambiar algo de tu vida…¿qué cambiarías y pq?

Hubo unos segundos de silencio, así como el que Denisse Quiñones se tiró cuando le preguntaron lo mismo hace par de años. Pero a lo poco, me lo contestó.

– Pues,…¿Sabes? No sé,…no puedo pensar en nada que cambiaría… pq es todo como una cadena. Si cambio una, se rompe esa cadena… Y como que,…no sé, Ale? En verdad creo que no cambiaría nada. Todo eso me ha hecho lo que soy… ¿Pq me preguntas?

Me quedé unos segundos pensando en que había pasado el fin de semana dándole un poco de vueltas a la misma pregunta que llegó a mí como una de esas cosas bien por default. Así, me fijé en lo mucho que la gente dice esa misma contestación que Nati me dio. Por un momento, me sentí medio rara pq, a pesar que yo diría algo similar también, a la vez estoy abierta a admitir que hubiese hecho algunas cosas de otra manera si se me diera la oportunidad de virar atrás.

Me pregunté por un momento si yo estaba mal,… si eso podría significar que no me siento proud de lo que soy, o si, por el contrario, se trata de que la gente no quisiera tener que admitir que les gustaría cambiar alguna cosa que hayan hecho en su vida… como si el querer cambiar algo fuese malo?

¿Es eso real?

A mí se me hace muy difícil pensar que sí. Creo que es muy difícil que, dentro de todo el mundo, no haya un leve pensamiento que diga “Mano, ¿sabes qué? Cool: no me arrepiento de haber hecho esto. Pero hubiese sabido, y lo hubiese hecho de otra forma”. ¿Tal vez las personas usan la premisa a la ligera? ¿Maybe no hacen el mismo silencio que Natalia hizo para realmente pensar si cambiarían algo? ¿O quizás prefieren decir eso para mentirse a ellos mismos un poco?

Luego de un rato de buscarle la vuelta, pies y cabeza y de haber hecho un repaso rápido de las decisiones que he tomado en mi vida, entendí que no está mal haber querido hacer las cosas de otra forma. Tampoco está mal decir que “todo eso me ha hecho lo que soy” aunque suene un poco como una contestación clichosa de Miss Universe (yeah, Pumba. I know). De hecho, todo cae en lo mismo que he creído siempre: en el mundo, todo sucede por una razón, y Nati está en lo cierto cuando dice que todo es una cadena que no se puede romper.

Luego regresé de Urano para descubrir que echar mini-oreos dentro de una taza de café no es buena idea por las siguientes razones:

1. realmente no es un resuelve para endulzar el café cuando no hay azúcar;
2. pq la cremita blanca se derrite para convertirse en gotas considerablemente grandes
(y súpermente nastys) de aceite amarillo flotando en el tope. ¡Eso pura manteca el
Lechoncito con Crisco endulzado…!; y
3. toda la galleta se hace mierda en el fondo, y aunque sabe super rico, parecería que
uno esta bebiendo diarrea echada por algún animal no muy lindo.

De manera que, en verdad: no lo trates.

By the way, ¿has visto los anuncios de la nueva campaña de Hewlett-Packard? Un poquito hijoe’putas nada más…!

Txau!

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